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Proveedor de damas dijo que Berlusconi gozó, pero no pagó
Silvio Berlusconi gesticula mientras saluda a jóvenes de su partido, Pueblo de la Libertad, en Roma.
El «conseguidor», un empresario conocido como «el rey de las prótesis» en Italia, fue acusado de estafa, inducción a la prostitución y cesión de cocaína. Las fiestas que le organizó a Berlusconi tuvieron lugar entre setiembre de 2008 y febrero de 2009, en su residencia de la isla de Cerdeña, Villa Certosa (donde fueron captadas imágenes de chicas en top-less), en el Palacio Grazioli de Roma (donde Berlusconi pasó una noche con la prostituta Patrizia DAddario) y en el spa Centro Messeguet de Todi, en la región de Umbría. En ellas un total de 30 prostitutas amenizaron las veladas del presidente del Consejo de Ministros, que las prefería vestidas de negro y corto, y con poco maquillaje -según Tarantini- y cruzaban los puestos de seguridad casi sin control.
Los noches con Berlusconi, descriptas por las escorts, incluían música en vivo, cenas que se interrumpían con cantos y bailes, brindis y videos de la campaña electoral del primer ministro o con políticos internacionales.
El empresario, que dio nombres de algunas prostitutas y chicas provenientes del mundo del espectáculo y la televisión (reality shows), declaró haber gastado mucho dinero en reclutar a las muchachas y así poder intimar con Berlusconi y conseguir sus favores.
«El recurso a las prostitutas y a la cocaína forma parte de un proyecto dirigido a levantar una red de connivencias en el sector de la administración pública, porque siempre he pensado que las chicas y la cocaína son la llave de acceso para el éxito en la sociedad», sostuvo.
Al mismo tiempo, aseguró que quiso «conocer al primer ministro Berlusconi y para ello incurrí en gastos notables, tratando de ganar su confianza, sabedor de su interés por el género femenino».
Omisión
Tarantini remarcó que pese a la polémica que despertaron las fiestas organizadas para el primer ministro, Berlusconi no sabía que las chicas cobraban por pasar la noche con él, ni estaba en conocimiento de que se le financiaba el traslado y el hospedaje en hoteles. «No hacía otra cosa que acompañar a las chicas a su casa y presentárselas como amigas, omitiendo que a veces las retribuía», agregó.
De esta manera, confirma la coartada del abogado defensor de Il Cavaliere, Niccolò Ghedini, quien plantea la inocencia de Berlusconi, pues sólo sería un «utilizador final» del servicio, en total desconocimiento del sueldo que recibían las mujeres.
Pese a que el primer ministro se mostró confiado y con ironía reafirmó su gusto «por las mujeres bellas», la situación parece, en alguna medida, estar minando las bases de legitimidad del político de 72 años. Esta polémica le costó a Berlusconi parte del apoyo que tenía entre los votantes católicos. Aunque él habla de una aprobación cercana al 70%, la mayoría de los sondeos la sitúan más cerca del 50%.
Agencias Reuters, EFE, AFP, DPA y ANSA


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