El papa Francisco instó ayer a la Iglesia a abrirse al mundo durante la misa de inauguración en la Plaza de San Pedro del Jubileo de la misericordia y el perdón, momento culminante de su pontificado. Al término de la misa, el Papa abrió en forma solemne, y hablando en italiano y no en latín como es la tradición, la puerta santa de la basílica que había permanecido cerrada durante casi 15 años. En la ceremonia en el portal norte de la basílica, un ritual que tiene 500 años, participó también el antecesor de Francisco, Benedicto XVI.
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