28 de abril 2009 - 00:00

Punta del Este: un festival de princesas y plebeyas

Graciela Borges abraza a la princesa Laetitia D’Arenberg. En el festival se exhibió el documental dedicado a ella, «La princesa gaucha», de Genevieve Yver y Pierre Meynadier.
Graciela Borges abraza a la princesa Laetitia D’Arenberg. En el festival se exhibió el documental dedicado a ella, «La princesa gaucha», de Genevieve Yver y Pierre Meynadier.
Punta del Este - Hay que reconocer la originalidad del asunto: un inmigrante peruano trabajando en una granja, enfrentado a una especie de acoso sexual por parte de su patron vasco. «Ander», opera prima del asturiano Roberto Castón se llevó los principales premios del Festival de Punta del este (mejor film, director y actor, Joxean Bengoetxea). El premio a la mejor actriz lo obtuvo Carla Ribas, protagonista de la producción brasileña «La casa de Alicia» dirigida por Chico Texeira, mientras que el Premio del público apuntó a un triángulo amoroso más convencoinal, el del film mexicano de René Villarreal, «Cumbia Callera» (con un título en ingles con más gancho «Cumbia Conection»).

Entre los once films en competencia había sólo dos argentinos, pero entre las casi 50 películas que se proyectaron durante el festival, la presencia de producciones nacionales fue preponderante, incluyendo los films de apertura y cierre (la coproducciónn argentino-uruguaya «Gigante», y «La ventana», presentada por su director Carlos Sorín). Guillermo Francella apareció al final del festival para acompañar la exhibición de la comedia mexicana de Carlos Cuarón «Rudo y Cursi», y dialogó con el público. En cambio Graciela Borges no quiso perderse el estreno de un film sobre una amiga suya, «La princesa gaucha», de Genevieve Yver y Pierre Meynadier, probablemente uno de los títulos de temática más localista de toda la muestra: se trata de un documental francés sobre Laetitia D'Arenberg, princesa europea convertida en una toda una fuerza empresarial en el Uruguay. La presentacion de este documental se alejó de la sede oficial, el teatro Cantegrill, para agasajar a artistas, periodistas y empresarios en la estancia Lapataia, comenzando el ágape con la presentación de una insólita pantalla gigante inflable, destinada a las proyecciones ambulantes por distintas zonas de Maldonado.

Otro espectáculo curioso fue la conferencia de prensa de la uruguaya Natalia Oreiro y Martín Sastre, el escultor y videoartista que debutará en el cine con «Miss Tacuarembó», adaptación de la novela de Dani Umpi que incluirá escenas musicales con temas compuestos por el líder del grupo pop Miranda, Ale Sergi, también presente para la ocasión. Oreiro y su director fueron precedidos por una inverosímil aparición, via Skype, de la actriz almodovariana Rossy De Palma, quien sólo saludó a todos desde España y se fue porque se le hacía tarde.

«Miss Tacuarembo» es la historia de una chica uruguaya que sueña con ganar el premio de ese concurso local de belleza,que consiste en un pasaje a Buenos Aires; está ilusionada con una vida de fama y glamour que nunca llega, ya que sólo consigue un empleo mediocre en un parque tematico religioso. La película tendrá también su propio concurso de fama, el casting publico de una nena de 10 años que coprotagonizará el film interpretando las escenas que describen la infancia del personaje de Oreiro.

La conferencia tuvo lugar lejos de los cines donde se exhibió una restrospectiva de los videoartes de Sastre, en uno de los lujosos hoteles vinculados al festival, recubierta con un aire frívolo y glamoroso. Aparentemente el proyecto, a rodarse en Uruguay y Buenos Aires, será toda una superproduccion que le exigirá a la actriz cantar y bailar en varias escenas.

Oreiro acaba de terminar el rodaje de la última pelicula de Adrián Caetano, «No necesitamos a nadie», que definió como un proyecto más simple: «éramos un puñado de personas en un interior durante todo el rodaje», dijo.

Por su parte, Ale Sergi aclaró que si bien las canciones que escribirá para la película marcan su primer trabajo solista, en realidad es algo natural «ya que soy el que compone los temas de la banda». El músico aclaró que Miranda goza de excelente salud, ya que acaba de grabar un nuevo disco que estará en la calle en un par de meses, por lo que esta esacapada en solitario como músico de cine no debe alarmar a sus fans, que podrían temer alguna ruptura en la banda.

Con su candidez habitual, el músico aseguró que le había encantado la propuesta de hacer las canciones para el film de Sastre, «pero que recién ahora que me invitaron a esta presentación en Punta del Este me di cuenta que el asunto iba en serio».

La película tendrá una estética 80's, al estilo «Flashdance», y por necesidades del guión requiere referencias a la legendaria telenovela «Cristal», y tanto la actriz como Martín Sastre parecían explotar de felicidad al contar que los derechos del programa ya son suyos. Al final, Oreiro fue investida con la banda del supuesto concurso de belleza, jugando como una niña a ser esa «Miss Tacuarembó».

Otro proyecto anunciado con menos ceremonia es la inminente opera prima del actor uruguayo Roberto Suárez, uno de los jurados de la muestra (junto al brasileño Daniel Bertolucci, programador del festival de Gramado argentino y Mariano Llinás, director de «Historias extraordinarias»).

Suárez es famoso por el alto nivel de experimentación de sus obras de teatro, y por lo que cuenta de su film, un drama psicológico sobre alucinaciones de un adolescente con problemas mentales, que sería lo más parecido a los films de culto de Jodorowki que alguien haya intentado filmar por aquí.

Algo notable de la programacion del festival es el foco en difundir cine latinoamericano aún no estrenado comercialmente en su pais de origen, y también darle lugar a una selección de cortos locales, como «Pehuajó» de Catalina Marín (el ganador del ultimo Bafici) y «El hombre muerto» de Julián Goyoaga y Germán Tejeira (adaptación de un cuento de Horacio Quiroga que protagoniza Roberto Suárez).

En el discurso de la ceremonia inaugural, el director artístico del festival, Alvaro Buela, pidió disculpas por las limitaciones que supuso una preparación de apenas dos meses (debido a demoras en el proceso de licitación del evento). Sin embargo, el concepto de programación demostró un rigor conceptual intachable, igual que la capacidad de convocar público en una ciudad semidesierta como es Punta del Este en otoño.

Dejá tu comentario