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Punto final para el fructífero idilio con Berlusconi
En una entrevista al canal de cable SkyTg 24, el canciller Franco Frattini señaló: «Hemos decidido adoptar de forma integral las resoluciones de Naciones Unidas y la Unión Europea que hablan de congelar los bienes personales y de la familia de Gadafi».
Italia y Libia mantienen sólidos vínculos comerciales de ida y vuelta, con participación del régimen de Gadafi en firmas de primer nivel de la península como Unicredit o la petrolera ENI. A su vez, la firma de combustibles italiana es la principal operadora extranjera en territorio libio.
Precisamente, sobre la posibilidad de congelar las cuotas controladas por los fondos libios y la Banca de Libia en empresas italianas, Frattini fue más elusivo. «Se trata de medidas que ni el Consejo de Seguridad de la ONU ni la UE han fijado. Si son necesarias nuevas disposiciones a nivel europeo, es obvio que éstas deberán ser tomadas en cuenta por los ministros del Tesoro a nivel de la Unión Europea. Hasta el momento, no tengo constancia de que haya habido reflexiones en esa dirección», indicó el canciller, que en las semanas previas resistió todo lo que pudo una sanción del bloque contra el régimen libio. La medida coincidió con otras similares adoptadas previamente por Estados Unidos, el Reino Unido y España.
Enterado de estos movimientos, Gadafi apuntó contra su ex aliado: «Hemos obligado a Italia a arrodillarse y a pagar los daños por su colonialismo» entre 1912 y 1947, y «ahora Occidente se siente insultado porque Italia me ha besado la mano», dijo Gadafi en un show ante las cámaras.
El coronel aludió así al gesto de Berlusconi de besarle la mano en marzo del año pasado en Sirte, en ocasión de la cumbre de la Liga Árabe. La retórica del «rais» contra Italia, en un país donde aún es fuerte el sentimiento antiitaliano por décadas de colonialismo, no es nueva.
La novedad es que Gadafi ahora apuntó el dedo contra el gobernante: «¿Berlusconi dijo que no controlo Libia? Yo le respondo que la familia Gadafi es Libia», advirtió.
En 2008, ambos países firmaron un acuerdo de cooperación histórico en el cual Italia pagó 5.000 millones de dólares a 25 años, la mayor parte en inversiones, como compensación por su intervención colonial. Gadafi se preguntó luego por qué las compañías petroleras se fueron de Libia, por lo que llamó «una manifestación», mientras en Italia «hubo manifestaciones en 30 ciudades para pedir la renuncia de Berlusconi y ninguna compañía se retiró» de ese país europeo.
«O vuelven -advirtió a las empresas estadounidenses- o sus compañías las entregaré a los rusos y a los chinos», alertó. Enterado de ello, Frattini dijo: «Italia ha manifestado amistad profunda con el pueblo libio, que sufrió violencias por parte de Italia, y hasta aquí Italia quiso refirmar un sentimiento de cercanía, de amistad y consideración. Buscar a alguien contra quien apuntar el dedo es sólo una señal de debilidad», afirmó con cierto amilanamiento.

