¿Qué pasa con el oro?

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Feriado en Wall Street por el Día del Presidente, una buena oportunidad para bucear en un mercado convulsionado, el del oro. El metal precioso, principal refugio de la última década, experimenta cierto cansancio por el lado de la demanda.

Ha bajado hasta los 1.611 dólares la onza (la semana pasada perdió más del 2%). Los analistas señalan que el temor al lanzamiento de nuevas medidas de estímulo monetario más allá de lo previsto y la fuerte suba de los mercados bursátiles hacen que los inversores busquen otras alternativas.

Si bien muchos expertos consideran que el valor del oro está en el largo plazo, con vistas al corto advierten que no hay señales de tendencia alcista y encima los inversores, ya satisfechos con sus tenencias de metal, manifiestan serias dudas sobre las expectativas de su futuro recorrido. Por ello opinan que es preciso una mayor corrección para seducir de nuevo a las posiciones comprado-ras de los inversores.

Si el oro consigue trepar cerca de los 1.700 dólares por onza, esa podría ser la señal para un nuevo repunte.

Testeo

Claro que en el mercado también afirman que el oro se encuentra en una fase saludable de acumulación y que podría ir a testear niveles mínimos de cotización, por lo que sólo lo recomiendan para los más audaces. El hecho de que la Fed y los bancos centrales de Japón, Inglaterra y China sigan expandiendo la oferta monetaria es una variable determinante.

En síntesis, en el corto ganan las apuestas bajistas aunque no lo vislumbran por debajo de los 1.590 dólares.

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