• LOS INVERSORES SE HAN REFUGIADO EN EL DÓLAR Y EN LAS ACCIONES EN WALL STREET El metal precioso no deja de caer. Cotiza por debajo de u$s1.200, un nivel no visto desde enero 2017. Varias excusas justifican que ante la crisis turca no sea un refugio. Hay quienes vislumbran otra historia.
La crisis turca parece haber barrido también con otro mito del mercado: el oro es el refugio por excelencia ante toda debacle. Los inversores siempre contemplaron que el metal amarillo actúa normalmente como un refugio seguro en tiempos de conflictos políticos y económicos. Sin embargo, ante el derrumbe de la lira turca y el riesgo de un efecto dominó sobre los emergentes, los inversores se han cubierto comprando dólares. Ayer el oro cayó por debajo de los u$s1.175 por onza por primera vez desde enero de 2017.
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Es conocido el fanatismo turco por el oro, al igual que ocurre en India, China o Rusia, por ejemplo. Fue la cuna de las primeras monedas de oro del mundo hace 2.500 años. No extraña que sea uno de los principales países compradores de oro. En el segundo trimestre del año fue el cuarto mayor consumidor de joyas de oro, después de India, China y EE.UU. Compró 12,5 toneladas (+13% interanual) y junto a Rusia y Kazajstán, continuó aumentando sus reservas de oro. El banco central turco compró en el primer semestre 38,1 toneladas netas (+82% interanual), según el WGC.Tal es así que en plena ebullición de la crisis a raíz del conflicto con EE.UU. (detonado por el arresto de un pastor estadounidense, Andrew Brunson, acusado de participar en fallido intento de golpe de estado en 2016) el presidente Recep Erdogan instó a sus compatriotas a convertir su oro y monedas fuertes en liras, en un esfuerzo por apuntalar la moneda turca.
Dicho todo esto, cabe preguntarse por qué el oro no reacciona. Hay según los expertos varias causas entre las que destacan que:
Por el momento la crisis turca no se ha propagado plenamente sobre el mundo generando pánico. Citan como ejemplo la debacle argentina de diciembre de 2001, cuando el oro apenas subió 1% (a niveles de u$s290) y fue recién a mediados de 2002 cuando trepó un 15% al conocerse los efectos de la crisis criolla. De modo que no esperaban que ante el surgimiento de una crisis como la de Turquía el oro reaccionara en el corto plazo. Por lo tanto habría que esperar a que se conozcan todos los efectos para recién ver el oro actuar como refugio.
Por otro lado la fortaleza del dólar se prolongó por la crisis otomana. O sea, el dólar que venía apreciándose contra todas las divisas, incluido el euro, también acentuó su avance frente a la lira. El apetito por el dólar termina así afectando al metal (y en general a todas los commodities al estar los contratos de futuros normalmente nominados en dólares).
El otro factor, no menor, y ya adelantado al comienzo, son las elevadas reservas del Banco Central de Turquía (CBRT). Cabe recordar que en 2017 fue uno de los mayores compradores netos de oro (casi 86 toneladas), y de acuerdo con datos actualizados el stock total asciende a 240,2 toneladas. La cautela de los operadores del mercado de metales es que Erdogan se tiente a echar mano de las reservas de oro para afrontar la crisis de la lira, y esto está impactando en la cotización del metal. Cabe señalar que además de las compras netas del banco central también suben las reservas porque en Turquía opera un insólito mecanismo por el cual se permite a las entidades financieras comerciales emplear oro para cumplir con los requisitos de reservas del banco central. El dato es que el año pasado, las entradas de oro en el banco central turco procedentes de los bancos comerciales alcanzaron las 187,7 toneladas.
A contramano algunos analistas aún vislumbran una fase de recuperación a pesar que gran parte de los fondos de cobertura redujeron sus posiciones en el metal. Esto estaría vinculado con el hecho de que, en lo que va del año, el oro ha mostrado una correlación negativa muy alta con el dólar. Es más, según la consultora Murenbeeld el coeficiente de correlación negativo fue de 0,95, lo que significa que los precios del oro se han estado moviendo casi en la dirección opuesta a la del dólar. Sin embargo, los optimistas destacan que pese a estar perdiendo en 2018, el oro se mantiene al alza desde 2015.Consideran que el dólar ha llegado a un punto de equilibrio, mientras que el oro ha seguido alcanzando mínimos desde su ruptura en diciembre de 2015. Hay otra señal de que el oro ha encontrado un piso para estos "bullish": la decisión de la gestora Vanguard de cambiar su Fondo de metales preciosos y minería reduciendo la exposición del 80% a solo el 25%, lo que significa que ya no ofrecerá a los inversores una forma de participar en oro y metales preciosos. Algo similar hizo en 2001 y el cambio coincidió con una corrida alcista de metales preciosos que duró una década y tuvo un repunte del oro desde un precio promedio de u$s271 en 2001 a un máximo histórico de más de u$s1.900 en septiembre de 2001.
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