21 de agosto 2015 - 00:00

Qué PRO sobrevivirá si el 25-O no es para Macri

Néstor Grindetti
Néstor Grindetti
 Si el 25 de octubre Cambiemos repitiera el resultado de las PASO, Mauricio Macri no sería todavía presidente -faltaría el balotaje- pero al resolverse los demás cargos el porteño dejaría en pie un esquema propio, puramente PRO, con despliegue territorial y volumen legislativo.

El macrismo, socio mayor del pacto con la UCR de Ernesto Sanz y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, puede coronar en diciembre su debut electoral nacional con una cosecha imponente: más de 35 diputados nacionales, casi 10 escaños en la Cámara Alta y, de mínima, 22 intendentes bonaerenses -entre puros y aliados-, 3 de ellos en el estratégico conurbano bonaerense.

Eso sí, aun perdiendo con Scioli en primera vuelta, calcara los números del 9-A, que a priori aparecen más como un piso electoral que como un techo, el macrismo se instalará como una clara tercera fuerza, el partido con mayor presencia política detrás del PJ y, muy cerca, de la UCR. Tendría, de hecho, un gobernador -Horacio Rodríguez Larreta-, bloques parlamentarios nacionales numerosos e intendentes en varias provincias, sobre todo Buenos Aires.

Como son, además, números que en el PRO consideran conservadores porque se presume que en octubre crecerá la cosecha -para eso se proyecta un cambio de figuras y tácticas en la campaña de Macri- de votos de Macri y, por extensión, de Cambiemos. Por ese envión hipotético, que se nutriría de la caída de Sergio Massa y de UNA, el macrismo espera coronar victorias en distritos donde quedó cerca: Diego Valenzuela contra Diego Curto en Tres de Febrero; Ramiro Tagliaferro contra Hernán Sabbatella en Morón y Néstor Grindetti contra Julián Álvarez en Lanús, entre otros.

Varios, también, en el interior provincial donde se ubica la mayoría de los 20 intendentes que ganaron la Primaria y se encaminan a ganar en octubre. Del mismo modo, estiman que de los 17 legisladores que con los números de agosto obtendría el PRO -sobre 28 de Cambiemos-, se mejoraría en varios porque esa cifra esperan remontarla hasta casi 35.

El dilema a futuro es, en caso de que Macri no sea presidente, quién conducirá un espacio con mando personalísimo como el del jefe de Gobierno a quien, además, se lo imagina fuera de la política y del país si no ganara la elección.