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Quejas (en privado) de Zapatero a Cristina
Cristina de Kirchner llegó ayer a España para iniciar una gira marcada por los reproches del Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero.
Ayer la visitante mantuvo su primer contacto político, al ser recibida por la secretaria Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, en el Aeropuerto de Barajas y con la furia de los jets de la fuerza aérea española de fondo. Acompañaban a las damas el embajador de España en la Argentina, Rafael Estrella, y el crédito argentino en la Embajada de Madrid, Carlos Bettini. Toda la delegación se dirigió luego al Palacio Real de El Pardo, residencia oficial de los jefes de Estado de visita en España, y donde Cristina de Kirchner pasó la tarde. No hubo visitas a museos en esta oportunidad.
La jefa de Estado está acompañada por el canciller Jorge Taiana y los ministros de Planificación, Julio De Vido; de Trabajo, Carlos Tomada, y de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao. También viajaron el secretario de legal y técnica, Carlos Zannini, y los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli, y de Tucumán, José Alperovich. De alguna manera, todos fueron galardonados por diferentes condecoraciones, incluyendo el senador Carlos Reutemann, quien no fue de la partida.
Además, participan de la comitiva los legisladores del bloque de diputados de Frente para la Victoria, el diputado Agustín Rossi, y sus pares José María Díaz Bancalari, María Cremer de Busti y Patricia Fadel, y los senadores, Miguel Pichetto, jefe de la bancada oficialista, Eric Calcagno y Rubén Marín. Ningún legislador opositor acompaña a la delegación.
La comitiva se completa con el presidente de la Unión Industrial Argentina, Juan Carlos Lascurain, y su vice, José Ignacio de Mendiguren, y los dirigentes de la CGT Hugo Moyano, Antonio Caló y Omar Viviani (ver nota aparte).
Cristina iniciará su actividad hoy con una visita al alcalde del Ayuntamiento de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, quien le hará entrega de la Llave de Oro de la ciudad. La jefa de Estado almorzará luego con el rey Juan Carlos y la reina Sofía, y por la tarde se reunirá con Rodríguez Zapatero en el Palacio de La Moncloa, sede del Ejecutivo.
Durante el encuentro, además de repasar la relación bilateral (incluyendo la situación de Aerolíneas Argentinas), Cristina y Rodríguez Zapatero podrán abordar la crisis financiera internacional con el objetivo de acordar una estrategia común de cara a la próxima Cumbre del G-20 que se celebrará en Londres en abril.
Después del encuentro, ambos mandatarios prometen mostrarse en público y presentar los acuerdos bilaterales que Kirchner y Zapatero firmarán. Hasta ayer, el único concreto era el negociado por Taiana y su par español, Miguel Angel Moratinos, sobre la posibilidad que los inmigrantes voten autoridades locales.
Para hoy por la mañana se espera también la recepción que le dará a la Presidente el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, un alto dirigente del Partido Popular, opositor a Zapatero.
Negociación
En principio, la decisión del Gobierno de la Argentina de expropiar Aerolíneas Argentinas, la compañía del grupo español Marsans después de 18 años de gestión pública y privada, ha forzado un proceso de negociación, que podría desembocar en algún acuerdo aprovechando la presencia de Cristina en Madrid.
La salida pasa por que el Estado argentino asuma la señal entregada a la fabricante Airbus por los aviones comprados para Aerolíneas Argentinas, y que Marsans retire la demanda interpuesta ante el órgano de arbitraje del Banco Mundial por la expropiación.
Según el grupo español, ninguno de sus responsables tiene previsto entrevistarse estos días con Cristina de Kirchner, si bien el presidente de la compañía, Gonzalo Pascual, asistirá a la cena que los reyes de España le brindarán hoy a la visitante. Pascual estará presente en realidad como titular de la cámara que agrupa a los empresarios locales y como amigo personal del monarca, no como ex dueño de Aerolíneas.
El Gobierno español ha reconocido que el caso de la compañía aérea ha creado dificultades, pero antepone el deseo de las empresas de seguir apostando por la Argentina, al igual que «mantuvieron su compromiso» durante la crisis de 2001 que desembocó en el llamado «corralito», según declaró el jueves pasado Zapatero al canal de televisión Telefé, propiedad del grupo Prisa, criticado por Néstor Kirchner durante la crisis del campo por su supuesta falta de objetividad.
Fuera de agenda, la presidente argentina tiene previsto mantener encuentros individuales con empresarios españoles, según informaron algunas fuentes, pero especialmente seleccionadas por el propio De Vido.
Según mencionaba ayer la agencia estatal española EFE, «las controvertidas medidas adoptadas por Cristina de Kirchner desde su llegada a la Casa Rosada en octubre de 2007 han afectado a compañías españolas como Repsol YPF, Telefónica o a entidades financieras como el BBVA, por la nacionalización del sistema de pensiones».
Para mañana, y antes de regresar a la Argentina, la Presidente intervendrá en una sesión parlamentaria en las Cortes españolas, donde será obsequiada con un facsímil de la Constitución española de 1812 y un ejemplar de «Don Quijote de la Mancha».


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