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Quita griega llega al 14%
Periodista: ¿En qué consiste la propuesta de los bancos griegos?
Guillermo Nielsen: Es reinvertir el 70% de los vencimientos de los próximos tres años en más bonos a treinta años, con lo cual se daría un alivio financiero a Grecia. En los próximos tres años vencen unos 60.000 millones de euros. Suponiendo una participación del 80% de los tenedores de títulos, renovando el 70% de los vencimientos significará unos 34.000 millones de fondos frescos para Grecia.
P.: ¿Cuánto de este dinero llegará finalmente a las arcas griegas?
G.N.: La idea es que Grecia invierta un 30% de los fondos frescos en la creación de un fideicomiso que usará esos fondos para comprar bonos europeos AAA cupón cero a ser usados como garantía de la emisión de nuevos bonos. O sea que lo que se dice fondos frescos para Grecia serían de sólo 24.000 millones de euros. La quita efectiva (en valor presente) es del 14% en la deuda a vencer en los próximos tres años, lo que genera un ahorro de 4.900 millones de euros, o alrededor del 1,5% del acervo total de deuda griega.
P.: ¿Con esto los bancos griegos redimen sus errores y quedan libres de culpa?
G.N.: Este anuncio es la respuesta de la banca a las presiones de una «participación privada» en el ajuste griego solicitada especialmente Alemania, como para permitirles a los gobiernos presentar ante la opinión pública que el costo del rescate griego no lo pagan sólo los contribuyentes, sino también los bancos. Es igual que en la crisis argentina, en la que los bancos son vistos por la opinión pública europea como responsables de la crisis, ya que hicieron mal su trabajo al prestar grandes montos a quienes no debían, y que además continúan beneficiándose con las altas tasas que paga Grecia en los últimos meses.
P.: Más allá del plan de ajuste aprobado la semana pasada y el aporte del FMI y la UE, ¿se están pensando soluciones de fondo?
G.N.: La iniciativa de reestructuración voluntaria provee de un margen de maniobra adicional que sólo será valioso en la medida en que les permita a las autoridades europeas diseñar una reestructuración ordenada de todo el acervo de deuda griega, que se mantiene tan impagable como antes del nuevo plan. Pero no hay ni el más mínimo indicio de que se esté trabajando sobre soluciones de fondo.


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