10 de octubre 2011 - 00:00

Radicales buscan dilatar el big bang partidario

Ernesto Sanz, Hermes Binner, Mauricio Macri
Ernesto Sanz, Hermes Binner, Mauricio Macri
La conducción de la UCR evalúa postergar la renovación de autoridades del partido para marzo próximo para hacer catarsis en relación con el resultado de las elecciones presidenciales y definir su rumbo frente a un macrismo en expansión. Esta nueva estrategia dependerá del mendocino Ernesto Sanz, actual jefe del Comité Nacional, cuya continuidad no se resolvería en diciembre sino después del verano, por lo que se le extendería por al menos tres meses.

Sin embargo, Sanz no está tan seguro de prolongar su mandato y podría reemplazar a Gerardo Morales en la conducción del bloque UCR en el Senado. El legislador mendocino ya había pedido licencia como presidente del partido para dedicarse a una trunca precampaña presidencial, fue reemplazado por el chaqueño alfonsinista Ángel Rozas y luego volvió a retomar su cargo.

Ahora la apuesta de la cúpula alfonsinista es congelar el debate sobre la línea sucesoria en el partido al menos durante tres meses, hasta después del verano 2012, tiempo que le servirá al radicalismo para acomodarse tras las elecciones del domingo 23, con pronóstico reservado para el candidato presidencial Ricardo Alfonsín a partir de la campaña por el corte de boleta en varias provincias, entre ellas Buenos Aires, Mendoza y La Pampa tras el fracaso de la alianza con Francisco de Narváez.

La tarea no será fácil para los radicales en un contexto en el que asoman nuevas divisiones: esta vez no por inclinaciones al kirchnerismo, como en 2007, sino por la voluntad expansiva del PRO, una de las pocas fuerzas de la oposición que salió airosa de las elecciones y con un líder promisorio como Mauricio Macri. Ése será uno de los principales temas de debate de la próxima Convención Nacional, máximo órgano resolutivo del partido, que luego de varias postergaciones finalmente sesionará los próximos 18 y 19 de noviembre en el Centro Asturiano de la ciudad de Vicente López, tal como anticipó este diario.

Para entonces ya estaría terminado el escrutinio definitivo y, por lo tanto, el plenario tendrá todos los elementos para analizar el proceso electoral y la actuación en las elecciones de agosto y octubre, tanto en la campaña como en la política de alianzas, que nunca fue aprobada por la Convención, que delegó sus atribuciones en el Comité Nacional. Es por eso que, luego de un año de silencio, la conducción alfonsinista ya sabe que será una especie de catarsis y que será muy difícil evitar la turbulencia interna y las críticas por el quiebre de la alianza con el socialismo de Hermes Binner para el acuerdo con el «Colorado» en Buenos Aires.

En el documento final, los radicales deberán plasmar las bases de un nuevo lineamiento político del partido y, además, aprobar la reforma de la carta orgánica, básicamente para adecuarla a la nueva ley electoral, aunque el vicepresidente Julio Cobos ya anticipó que impulsará modificaciones para alentar la renovación de la UCR, como la prohibición de reelecciones indefinidas para cargos partidarios.

Precisamente, el puesto que quedará vacante en la presidencia de la UCR aún no está reservado para nadie, aunque el alfonsinista Movimiento de Renovación Nacional (MoReNa) irá por el puesto y hay quienes comentan que el propio Alfonsín podría buscar el cargo o bien renovar el senador Morales.

Las elecciones del domingo 23 dejarán el escenario más claro con el posicionamiento de los que resulten «ganadores» en sus provincias, pero entre los que ya se anotarían el cordobés Ramón Mestre, el santafesino Mario Barletta y el mendocino Roberto Iglesias podrían influir en el rumbo partidario.

De todos modos, los delegados del Comité Nacional en condiciones de ser presidentes del partido son Morales, Sanz, Cobos, Oscar Aguad, Carlos Becerra, Mario Negri y Alfonsín.

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