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Radicalismo debate por su lugar en el Gobierno
Mario Negri y Ramón Mestre
Esa decisión disparó un debate sobre el reacomodamiento futuro de la fuerza.
Gerardo Morales fue el máximo oponente que debió soportar Sanz dentro de la interna radical en contra del acuerdo con el PRO y la Coalición Cívica que finalmente terminó con el armado de Cambiemos tras la Convención Nacional de Gualeguaychú, donde Sanz impuso el criterio de acordar unas PASO comunes con Macri y Elisa Carrió, sabiendo que su candidatura presidencial naufragaría dentro de esa primaria.
Morales siguió resistiéndose al monoplio de un acuerdo con Macri hasta último momento, manteniendo acuerdos con Sergio Massa y Margarita Stolbizer, algo parecido a lo que hicieron otros radicales como José Cano o el formoseño Luis Naidenoff. Con ese esquema Morales ganó la gobernación de Jujuy y hasta le marcó territorio al acuerdo Cambiemos: en la primera ronda de la presidencial Massa sacó mas votos que Macri en su provincia. Esos tiempos pasaron rápidamente. Hoy Morales tiene una relación cercana con Macri al punto que ambos organizaron el cierre de la campaña presidencial en Humahuaca, Jujuy.
En parte ese acercamiento se dio por el estilo de Macri a la hora de administrar aliados. Hoy Morales sostiene que los radicales no deben perder la oportunidad de ocupar cargos en el gabinete de Macri, en los puestos que logren arrancarle al PRO.
En el esquema original esa oferta de sillones ministeriales había subido a tres: Justicia, Salud y Defensa. De esos ministerios hoy quedan aún en danza dos, ya que el reemplazo de Sanz en el cargo que no aceptó no será un radical.
El cambio de Gobierno apura también una renovación de jefes dentro del radicalismo que tendrá impacto en el armado general del partido.
Sanz se retira de la política y eso no sólo implica que no ocupará un cargo en el gabinete de Macri. Ya estaba decidido que se apartara de la conducción del Comité Nacional y, por final del mandato, obviamente también del Senado.
Eso obliga a giros varios que dejarán en evidencia cómo quedó el saldo de la sorda batalla que vivió el radicalismo durante toda la etapa de asociación y campaña de Cambiemos.
Naidenoff es el candidato número uno para ocupar la conducción del Comité Nacional.
En el Senado Gerardo Morales sale para ocupar la gobernación de Jujuy y el sillón de la presidencia del bloque radical quedará para el chaqueño Ángel Rozas. Todos los mencionados tienen experiencia en esos cargos, que cambian casi configurando un enroque.
El Senado será un punto clave para Macri y el nuevo Gobierno. Allí el peronismo tendrá 42 bancas, 6 más que las necesarias para el quórum. Y el PRO, además, cuenta con sólo cuatro senadores, frente a la quincena que tiene el radicalismo. Todo allí será negociar, no existe otra salida.
Los radicales de Córdoba son quienes más esperan guiños de Macri que les abran un camino al Gobierno.
Ese distrito le puso a Cambiemos la diferencia para ganar el balotaje y Macri reconoce esa realidad. La interna radical allí gira alrededor de tres protagonistas: Oscar Aguad, que tiene ministerio en el horizonte; Mario Negri, que controlará todo el interbloque Cambiemos en Diputados, máximo cargo dentro del grupo después de la presidencia de la Cámara que pelearán para Emilio Monzó y Ramón Mestre, de quien se dice en la UCR que puede pedirle a Macri el cargo que desee para alguno de los suyos.


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