Ramón Díaz ya no sabe qué hacer para que San Lorenzo mejore y ayer arengó a sus jugadores para exigirles más entrega y trató de tocarles la fibra más íntima con un discurso que, entre otras cosas, expresaba: «Muchos de ustedes son padres y me imagino que a sus hijos les van a enseñar a no bajarse del barco antes de tiempo», habrían sido las palabras del riojano para alimentar el alicaído espíritu de sus dirigidos. Les dijo que él estaba «acostumbrado a ganar» y sugirió que el que no se encuentre dispuesto a luchar hasta el final que le avise, para darle vacaciones anticipadas. ¿Surtirá efecto?
Frente a Newells tendrá que buscar un reemplazante de Guillermo Pereyra, que llegó a las cinco amarillas.
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