6 de agosto 2010 - 00:00

Rapsodia poética y bohemia

El Czech Trio, cuya formación original se remonta a fines del siglo XIX, actuó para Nuova Harmonia en el Coliseo.
El Czech Trio, cuya formación original se remonta a fines del siglo XIX, actuó para Nuova Harmonia en el Coliseo.
Czech Trio. Obras de Suk, Mendelssohn y Dvorak. Nuova Harmonia, tercera función. (Teatro Coliseo, 3 de agosto).

Iniciada en mayo pasado, la temporada 2010 de la asociación Nuova Harmonia brindó el martes un interesante concierto a cargo de una agrupación cuyos orígenes se remontan a fines del siglo XIX: el Czech Trio (Trío Checo). Sus integrantes actuales son la violinista Dana Vlachova, el pianista Milan Langer y el cellista Miroslav Petras, quien por razones de salud tuvo que ser reemplazado por el joven Petr Nouzovsky.

Josef Suk (1874-1935), el gran autor bohemio que deslumbró póstumamente hace poco cuando la Filarmónica de Buenos Aires brindó el estreno local de su segunda sinfonía, fue el elegido para abrir el programa con una de sus obras juveniles, el «Trío en do menor». Inmediatamente se advirtió en esta obra tan personal que se trataba de tres músicos de primer nivel, y ciertas dificultades de «empaste» entre las cuerdas son atribuibles al cambio de último momento antes mencionado. En especial el violín de Vlachova cuenta con un sonido muy particular, un poco incisivo, que su ejecutante hace sonar con una musicalidad innegable.

El único compositor no checo del programa fue un «vecino», el alemán Felix Mendelssohn, cuyo «Trío n° 1 en re menor» opus 49 (el mismo que había interpretado el Nuevo Trío Argentino para Festivales Musicales en junio) cerró la primera parte. El ensamble checo brindó una versión intensa y sutil, con especial lucimiento de Miroslav Petras en la difícil parte de piano trazada por Mendelssohn. Pero el núcleo de este concierto lo constituyó por varias razones el «Trío n° 4 en mí menor» opus 90 de Antonin Dvorak, que recibe el subtítulo de «Dumky» por estar estructurado sobre la «dumka», canción popular de origen ucraniano que alterna (en consonancia con el significado de su nombre, que puede traducirse como «pensamiento fugaz») movimientos rápidos y lentos.

En efecto, el más famoso de los tríos con piano de Dvorak es una suerte de «gran suite» de ritmos contrastantes, articulados con maestría e imaginación para dar un marco armónico-instrumental perfecto a cada una de las melodías, y es seguramente uno de los mayores exponentes de presencia del folklore eslavo en una obra académica no programática. Fue también la de mayor vuelo entre las interpretaciones del Czech Trio, y donde mejor pudieron volcar sus integrantes esa expresividad apasionada sin llegar al desborde, en un ensamble equilibrado.

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