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“Raúl es organizado, Fidel improvisaba”
La neuróloga cubana disidente Hilda Molina dio su visión sobre los cambios anunciados. Para la médica, los nombramientos son mayormente positivos y descree del rol reformador del emigrado Carlos Lage.
Periodista: ¿Qué opinión le merece la sustitución de Felipe Pérez Roque por Bruno Rodríguez en la Cancillería?
Hilda Molina: Me parece una decisión muy acertada. Pérez Roque es una persona muy dura, la más dura. Muy agresiva en su lenguaje. Este Gobierno ha sido históricamente insultante, y él se caracterizaba por eso. Bruno Rodríguez es joven, pero es conocido como una persona de talento, inteligente. Fue dirigente de Relaciones Internacionales de la Unión de Jóvenes Comunistas.
P.: Carlos Lage, virtual primer ministro, era visto como reformista ¿Su salida indica que se congelan los cambios?
H.M.: Lage era una persona muy muy allegada a Fidel Castro. Todos ellos están muy comprometidos con el desastre que hay en Cuba. Las pocas veces que tuve que ver a Lage no lo vi como reformista, se mostró como parte del ala dura. Se dijo que manejó reformas económicas en los 90. Muchas veces me pregunté cómo un médico se podía ocupar de economía. Los Lage son todos inteligentes, pero no sé qué puede haber hecho. Cualquier reforma que se haya hecho la hizo Fidel Castro.
P.: ¿A qué cree que obedecen las reformas?
H.M.: Parece que el general Raúl Castro tiene interés en que su administración sea más eficiente, se lo reconoce como una persona muy organizada y así ha llevado el Ejército, que era de lo que se ocupaba antes. Él piensa que es muy grande la estructura gubernamental y habló mucho de institucionalidad, que cada cual cumpla lo que tiene que cumplir. Por supuesto que está comprometido con lo que pasó porque era el segundo; de ninguno tengo muy buena opinión. En cuanto a libertad y derechos humanos, todo sigue igual. Evidentemente hace falta eficiencia en este país. Con Fidel Castro todo fue muy unipersonal, improvisado.
P.: ¿Cree que el reemplazo de Pérez Roque puede abrir la puerta para que usted viaje a la Argentina?
H.M.: No creo que haya sido Pérez Roque el que no me dejó salir, sino Fidel Castro, que lo ha tomado como una inexplicable cuestión personal. Espero que Raúl Castro tenga conmigo el sentido común que tuvo con mi madre. Le está ocasionando al Gobierno cubano un gran deterioro de imagen. No se puede entender cómo personas con tanto poder sean tan poco humanas.
P.: ¿Qué otros cambios destaca de los anunciados?
H.M.: A Ramiro Valdés (pasó a ser vicepresidente del Consejo de Ministros, y a controlar a los encargados de Comercio Interior e Inversión Extranjera e Industria Alimenticia y Pesquera, entre otras carteras) le han dado una cantidad enorme de cargos en el Gobierno de Raúl Castro. No es muy joven que digamos, los más ortodoxos son los que están en el Gobierno, a decir verdad. Sobre María del Carmen Concepción (toma la fusión de Industria Alimenticia y Pesquera) dicen que es una mujer muy trabajadora y abnegada, que no abusa de los privilegios. Es importante una mujer trabajadora allí sí se le está pidiendo todo el tiempo un sacrificio al pueblo. Unir ministerios es muy lógico, no se necesitan tantos ministros y tanta burocracia, con tantos beneficios para vivir. Está muy bien si de verdad se van a ocupar de que el pueblo viva mejor.
Molina afirma que sigue sin tener ningún contacto con el Gobierno argentino desde el fin del mandato como embajador de Darío Alessandro y su reemplazo por Juliana Marino, que sigue sufriendo «un escarmiento para caulquiera que tenga la posición que yo tuve». Manifiesta pesar: «Si (Fidel Castro) me hubiera fusilado me hubiese hecho un favor». Agrega en relación con la disidencia: «Me llevo bien con todo el mundo, pero no me colegio con nadie en particular».
Entrevista de Sebastián Lacunza


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