«La calificación de la deuda argentina está limitada por razones políticas», señaló ayer el analista senior de Moodys Gabriel Torres y, si bien lo consideró un paso «positivo», sostuvo queno alcanzará para mejorar la nota con el canje de la deuda a los bonistas que no aceptarona la oferta de 2005. «En el corto plazo, la perspectiva es que la nota se mantendrá estable. La señal que debe dar el Gobierno es generar confianza en las cifras del INDEC; recién entonces consideraremos la calificación», agregó, en el marco de la Sexta Conferencia Anual de la agencia calificadora de riesgos.
En el encuentro hubo espacio para sinceramientos, como el de Michel Madelain, director general de Moodys, quien reconoció que la agencia «no había conseguido anticipar la seriedad ni la magnitud de los problemas en los mercados financieros». Tampoco faltaron las promesas de cambio: en este sentido, Madelain aseguró que estaban trabajando en «fortalecer sus análisis, manejar los conflictos de intereses y contribuir a nuevas regulaciones». Por su parte, Torres alegó que «no es el rol de las calificadoras predecir las crisis, sino analizar la capacidad de absorber shocks».
Advertencia
Según la percepción de Moodys, las condiciones económicas en la Argentina no ameritan mayores preocupaciones, por eso resultaría relativamente fácil obtener una suba en la calificación, frente a otros países que sí tienen problemas económicos. Sin embargo, Torres advirtió sobre una dificultad que podría complicar la superación de la «traba política» a una mejor nota: «Es sorprendente que en la Argentina todavía se habla de no pagar la deuda como un valor», indicó.
A continuación, los puntos principales de su exposición:
Una de las lecciones que dejó la crisis es que la capacidad de los países de la región para manejar las turbulencias fue mayor de lo que se esperaba. Como resultado, mejoraron las calificaciones de Chile, Bolivia, Brasil, Uruguay. No fue el caso de la Argentina, cuya nota B3 la ubica en una especie de piso; para que la calificación caiga más, directamente tendría que haber un default. ¿Por qué no es más alta? Las condiciones económicas están bien, la limitación está en cuestiones políticas. Falta previsibilidad, ésa es nuestra principal preocupación. Eso genera desconfianza y reduce su habilidad para enfrentar shocks.
Por eso será más fácil para la Argentina subir su calificación que para otros países que tienen problemas económicos. No anticipamos una baja en la nota, es más probable que suba. No obstante, no la aumentaríamos simplemente por un nuevo canje de deuda; también está pendiente el tema del INDEC. Nosotros medimos los aspectos de la política que impactan en el pago de la deuda, si existe confianza y reglas claras en las instituciones. Es sorprendente que en la Argentina todavía se habla de no pagar la deuda como un valor.
Nuestro análisis comprende varios factores: en primer lugar, la fortaleza económica. En ese aspecto, la Argentina está bien; podría crecer entre un 2% y un 3% en 2010, pero eso no afectaría a su calificación. Un segundo elemento para evaluar es la fortaleza institucional; éste es el más grave problema. El país debe mostrar habilidad y voluntad para emprender políticas favorables al pago de la deuda: resolver la situación de los holdouts y la del INDEC sería positivo para la calificación. La Argentina es el único país del G-20 que está en default, y esto es insostenible.
El deterioro de las cuentas públicas no es todavía preocupante y no impactará su capacidad de pagar deuda. Sin embargo, ante las dificultades de encontrar fuentes de financiamiento, podría haber un problema. Las dudas no son sobre las crecientes necesidades de financiamiento, sino de dónde vendrá el dinero que se necesita para pagarlas. En este momento, el Gobierno no tiene muchas opciones, pero la situación podría cambiar con el canje de deuda.
Para el corto plazo, la perspectiva de Moodys es estable. De acá a dos años, se ven posibilidades de resolver estas cuentas pendientes y subir la calificación. Hace 15 años, Brasil, México y la Argentina se encontraban en la misma situación. Así como ellos llegaron recientemente el Investment Grade, Rusia pasó de un default en 1998 a Investment Grade en cinco años, la Argentina debería ser capaz de hacerlo también.
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