23 de febrero 2010 - 00:00

RCTV arma un sello para eludir censura de Chávez

El director de RCTV, Marcel Granier, presentó ayer las señales Mundo e Internacional de su empresa. RCTV fue por décadas un canal líder entre los canales abiertos de Venezuela, hasta que Hugo Chávez ordenó no renovarle la licencia en 2007, con acusaciones de «golpismo».
El director de RCTV, Marcel Granier, presentó ayer las señales Mundo e Internacional de su empresa. RCTV fue por décadas un canal líder entre los canales abiertos de Venezuela, hasta que Hugo Chávez ordenó no renovarle la licencia en 2007, con acusaciones de «golpismo».
Caracas - Marcel Granier, titular del canal opositor venezolano RCTV, que fuera retirado de la emisión en abierto en 2007 y de cable este año, replicó ayer al Gobierno venezolano con el anuncio de la creación de una nueva señal, RCTV Mundo, y la inscripción como «nacional» de RCTVI, con lo que, al ajustarse a lo pretendido por el chavismo, podría volver al aire.

«No nos rendiremos y seguiremos apegados a nuestros principios y valores», dijo en conferencia de prensa Granier, quien pasará a ser director general de ambas emisoras, sucesoras de la histórica Radio Caracas Televisión, de línea editorial opositora al Gobierno venezolano.

En ese sentido, calificó al nuevo canal de televisión por suscripción, bautizado RCTV Mundo, como un «nuevo reto por el país y por la democracia en Venezuela» y subrayó la intención de extender su programación por varios países de América.

Hasta ahora, y pese a su suspensión en Venezuela, RCTVI emite sus programas habituales, informativos y de diversión, especialmente las telenovelas, por sistema de cable o satélite para varias islas del Caribe, Puerto Rico y regiones de Colombia y Perú.

Radio Caracas TV Internacional (RCTVI) comenzó sus emisiones en julio de 2007 por el sistema de televisión por suscripción, tras la negativa del Gobierno de Hugo Chávez de renovarle la licencia de emisión en abierto con la que contaba desde hacía décadas.

Continuidad

Granier reiteró su «voluntad de seguir trabajando en Venezuela», donde la empresa tiene unos 1.500 empleados, a pesar de que «la ley que rige es la de la arbitrariedad», ya que se «legisla sobre la marcha» por lo que, dijo, «esperamos más atropellos».

De este modo, RCTVI pasará a ser inscripta en la gubernamental Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) como «productora nacional», con lo que acata la normativa oficial dictada por la ley que, entre otros aspectos, obliga a retransmitir las «cadenas presidenciales», que Granier calificó de «abusivas». Ése fue el motivo de la discordia, ya que, mientras el Gobierno sostenía que casi toda la programación era venezolana, la empresa argumentaba que la sede social en Miami la eximía de ser considerada «nacional».

Según la norma, tampoco podrá el canal interrumpir los programas para cortes publicitarios, ya que sólo se le admite un espacio de publicidad al principio o al final de la emisión, lo que fuentes de la cadena han considerado «inviable» económicamente.

En declaraciones mientras tenía lugar la rueda de prensa de RCTVI en la sede del canal en Caracas, el director de Conatel y ministro de Obras Públicas, Diosdado Cabello, subrayó que RCTVI «está reconociendo la ley» al inscribirse como productora nacional audiovisual.

«No tenemos razón ni para alegrarnos ni para entristecernos, si quieren ser internacionales pues que cumplan con las leyes», afirmó Cabello, durante un acto en el estado occidental de Zulia.

Manifestaciones

La suspensión de la emisión por cable de RCTV Internacional hace un mes generó en Venezuela manifestaciones a favor y en contra de la medida impulsada por el Gobierno de Chávez, tal como ocurrió en mayo de 2007, tras la revocación de su licencia de emisión en abierto.

Además de la salida del aire de RCTVI, el panorama televisivo venezolano estuvo en las últimas semanas agitado por el anuncio de la salida de Globovisión, también de perfil opositor al Gobierno, de su director general, Alberto Federico Ravell. Éste denunció la semana pasada que su marcha se debió a desacuerdos con otros accionistas sobre planes de venta del canal e insinuó presiones por parte del Gobierno venezolano.

Agencias EFE y AFP

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