24 de abril 2014 - 00:00

Reabre Magistratura para atender a tres federales

El Consejo de la Magistratura se reactivará hoy tras un mes de letargo con expedientes que complican a tres jueces federales que estarán en el centro de todas las conversaciones. Esas causas son los terrenos en los cuales oficialistas y opositores suelen enfrentarse. Al mismo tiempo, se esperan comentarios y preguntas sobre la economía del Poder Judicial, así como alguna explicación sobre cierto revés que sufrió la delegación argentina que participó en la última cumbre iberoamericana de jueces, en Santiago de Chile.

El orden del día del plenario dispuesto para hoy no se condice con las conversaciones que desde hace quince días abundan en la calle Libertad. Norberto Oyarbide (apuntado por la oposición), Claudio Bonadío (enfrentado desde el oficialismo) y Daniel Rafecas (con broncas en ambos bandos) son los issues que disparan distintas negociaciones.

La semana pasada había crecido la hipótesis de un supuesto canje en el cual la oposición prestaba sus votos para enviar al jury a Bonadío y el oficialismo hacía lo propio con Oyarbide. Hoy es un escenario casi imposible: el kirchnerismo prefiere mayoritariamente mantener la neutralidad en el caso de Oyarbide (el diputado Carlos Moreno sería el único elemento divergente) y la oposición no está dispuesta a acompañar la posición del senador Mario Cimadevilla, quien se ha pronunciado contra Bonadío a partir de supuestas irregularidades en la causa Tandanor.

Los jueces habitan una zona más gris, especialmente en lo que respecta al caso de Oyarbide, complicado a raíz de su último escándalo policial. Mario Fera y Alejandro Sánchez Freytes guardan un silencio táctico, pero Ricardo Recondo no tuvo inconvenientes en salir a defenestrar a Oyarbide en los medios de comunicación para luego ausentarse del plenario cuando se discutían medidas sobre el juez. A esto se suma, obviamente, que Recondo terminó recusado por Oyarbide.

Rafecas tiene ahora en el consejo dos nuevos frentes que se suman al ya célebre escándalo que protagonizó en 2012 cuando intercambió mensajes de texto por celular con un abogado de la trama Ciccone. El primero se trata de una causa relacionada con supuestas irregularidades en subsidios en el INCAA en la cual él intervino a pesar de que su hermano es cineasta. Por cierto: el estudio de Ricardo Gil Lavedra defiende a uno de los involucrados en esa investigación (es ineludible recordar que el hijo del exdiputado también incursiona en el ambiente del séptimo arte).

Al mismo tiempo, Rafecas sumará en breve una presentación construida a partir de los fundamentos de la sentencia que sobreseyó a todos los acusados en el juicio por los supuestos sobornos en el Senado en la cual su labor como juez instructor fue duramente cuestionada.

Tanto Oyarbide como Bonadío presentaron sus descargos que deben analizarse en la Comisión de Disciplina que preside la senadora kirchnerista Ada Itúrrez de Capellini, quien, por cierto, ya no oculta su malestar con el hecho de que el secretario de Justicia, Julián Álvarez, sea su segundo en dicha comisión. El representante del Poder Ejecutivo hace semanas que no se interesa demasiado en los avatares del consejo.

Álvarez tiene pendiente lograr una suerte de cargo de auditoría para el Gobierno en el consejo, más aún desde que se materializó la idea de que el Tesoro cubrirá parte de los gastos del cuerpo colegiado (mayoritariamente los sueldos de todo el Poder Judicial). La duda es si será el puesto de sub-administrador del Poder Judicial o se creará una oficina especial para un veedor. De ello depende el último guiño de Balcarce 50 para girar fondos.

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