3 de febrero 2009 - 00:00

Reacción de tres obispos contra negacionistas

Berlín y Viena - La polémica por la revocación de la excomunión de cuatro obispos tradicionalistas decidida por el papa Benedicto XVI, uno de los cuales negó el Holocausto, creció ayer hasta el punto de que un cardenal austríaco y dos obispos alemanes criticaron en fuertes términos la decisión del Sumo Pontífice, un hecho inusual en el seno de la Iglesia Católica.
El cardenal austríaco Christoph Schönborn, quien llegó a ser considerado como papable en el mismo cónclave en que fue electo Joseph Ratzinger, condenó enfáticamente el perdón al obispo británico Richard Williamson, negador de los crímenes nazis contra los judíos. «Quien niega el Holocausto no puede formar parte del seno de la Iglesia», aseguró el purpurado, quien acusó a los colaboradores del Papa de asesorarlo mal. «Me parece que el asunto no fue bien examinado por los colaboradores del Papa», aseguró a la televisión pública.
Las repercusiones más duras surgieron desde Alemania, donde el negacionismo es considerado un delito. El arzobispo de Hamburgo, Werner Thissen, calificó como «mala decisión» el levantamiento del castigo contra Williamson, en declaraciones al diario Hamburger Abendblatt. Si bien Benedicto XVI quiso superar la brecha con los tradicionalistas, se debería haber aclarado «cuál es la opinión de Williamson», consideró el religioso. Thissen llegó a hablar de «una clara pérdida de confianza en el Pontífice» y temió por «daños» en la relación con los judíos.
Su colega de Stuttgart, Gebhard Fürst, expresó que la Iglesia de su país se siente «decepcionada, desconcertada e incomprendida», según el diario Bild.
El obispo británico, residente en La Reja, partido de Moreno, Argentina, había afirmado en una entrevista con la televisión sueca que en los campos de concentración alemanes no murieron seis millones de judíos, sino 200.000 o 300.000. Además, negó la existencia de cámaras de gas en los campos de concentración.
Por su parte, el secretario general del Consejo Central de los Judíos en Alemania, Stephan Kramer, se preguntó si «estamos delante de un montón de cristales rotos. Eso es algo que deberá aclarar el Papa».
Según el presidente del Comité Central de Católicos Alemanes, Hans Joachim Meyer, llevará demasiado tiempo volver a tener una buena relación cristiano-judía. «Me pregunto cómo se alcanza la unidad con esta gente» (en referencia a los tradicionalistas), afirmó Meyer al diario Thüringer Allgemeine de Erfurt.
Sin embargo, en una declaración, el «Foro de Católicos Alemanes» apoyó al Papa. En ella, afirma que el verdadero motivo de la indignación de los críticos es que «el Papa se atiene a todas las enseñanzas de la Iglesia, al respeto por el Concilio Vaticano II, y corrige los errores».
En tanto, el obispo Bernard Tissier de Mallerais, uno de los lefebvristas rehabilitados, anunció en tanto que los tradicionalistas no quieren «cambiar posiciones, sino convertir Roma».
Los católicos progresistas, por su parte, se toman revancha. El teólogo brasileño Leonardo Boff, que abandonó la Iglesia por presión del entonces cardenal Joseph Ratzinger y actual Papa, afirmó: «Si los lefebvristas logran una revisión del Concilio Vaticano II, como aspiran, se podría producir un cisma dentro de la Iglesia», sostuvo en la página redescristianas.net.
Agencias DPA, ANSA y AFP

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