3 de mayo 2011 - 00:00

Reacciones, entre el aplauso y el miedo a venganzas

Brasilia y Londres - La mayoría de los Gobiernos de Europa reaccionó con satisfacción al anuncio de la muerte de Osama bin Laden. En América Latina, Brasil y la Argentina afirmaron temer represalias del terrorismo, aunque el Gobierno de Dilma Rousseff fue más elogioso hacia el operativo militar.

El Gobierno de Cristina de Kirchner afirmó que espera que los «acontecimientos de las últimas horas no desvíen a los pueblos de Medio Oriente del camino de los cambios en paz». En un comunicado, la Cancillería ratificó la «decisión irrenunciable de continuar denunciando al terrorismo internacional en todos los foros y en todas las circunstancias posibles».

A su turno, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, afirmó que «a mí no me asustan ni me quitan el sueño estas cosas, pero me obligan a ser cuidadoso y actuar en consecuencia», declaró. «Tenemos la responsabilidad y la obligación de prestar atención» a las amenazas, advirtió.

Según señaló Fernández, después de que fuerzas estadounidenses e israelíes mataran a un presunto terrorista musulmán en el sur del Líbano, «la Argentina sufre el ataque a la Embajada de Israel en 1992». «Estamos ante cosas que ya han pasado. Como afirma el dicho popular, el que se quema con leche, ve una vaca y llora», señaló el jefe de Gabinete.

«Nos preocupa mucho que haya represalia. Esperamos que ese acontecimiento no desencadene ningún atentado», afirmó por su parte el canciller brasileño, Antonio Patriota. El ministro añadió que no tiene «informaciones concretas» sobre la posibilidad de un ataque de esa naturaleza y consideró que la muerte de Bin Laden «es un hecho que no deja de ser una distensión importante, positiva, en un momento en que el mundo árabe se manifiesta por más libertad de expresión y más democracia».

Desde Europa, el primer ministro británico, David Cameron, calificó la muerte del líder de Al Qaeda como «un gran paso adelante en la lucha del terrorismo». El mandatario destacó no obstante que el histórico suceso «no marca el fin de la amenaza que afrontamos del terrorismo radical y destacó la importancia de mantener la «vigilancia» ante el riesgo de represalias en los próximos días y semanas.

Para el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el deceso es una «derrota histórica de la plaga del terrorismo», pero señaló que no supone el fin de Al Qaeda y que el combate contra esta organización «debe continuar sin descanso». «Francia saluda la tenacidad de Estados Unidos, que lo buscaba desde hace diez años», agregó Sarkozy, que tachó al dirigente islamista de «promotor de una ideología del odio».

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó en su mensaje a Obama que «España seguirá plenamente comprometida con la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo». La canciller alemana, Angela Merkel, se mostró «aliviada» ante la noticia de la muerte del líder de Al Qaeda, aunque advirtió de que Occidente no debe bajar la guardia en la lucha contra el terrorismo.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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