8 de septiembre 2016 - 00:27

Recaudación, en problemas

La inflación golpea los bolsillos de los vecinos y la recesión afecta la facturación de empresas y comercios. En ese contexto, los gobiernos locales redoblan esfuerzos para que los ingresos no caigan en términos reales.

Recaudación, en problemas
 Las dificultades que atraviesan muchas familias para hacer frente a un año de inflación desbocada y ajustes de gastos conllevan un impacto en los municipios, que ven cómo los vecinos deben priorizar sus erogaciones, y las tasas municipales suelen quedar relegadas.

De los ingresos propios, los más importantes de los municipios los constituyen el tradicional e histórico ABL y la tasa de Seguridad e Higiene, que, entre ambas, suelen representar entre el 65% y el 75% de la recaudación local. El ABL es una tasa que está atada a la valuación de las propiedades, que se actualiza a medida que se declaran mejoras o ampliaciones, y que multiplicada por una alícuota arroja lo que se debe pagar. En cambio, Seguridad e Higiene está vinculada a la actividad comercial y productiva, en donde la municipalidad realiza todos los controles para el normal desarrollo de la actividad. Entonces el nivel de actividad y facturación determina el nivel de la tasa, por lo que si se resienten el comercio o la producción el impacto se hace sentir en las cuentas municipales.

"Los municipios nos sentimos amenazados por dos factores. Respecto a Servicios Generales es el problema del tarifazo, que hace que la gente opte por pagar los servicios antes que el ABL. Y en Seguridad e Higiene, la principal amenaza es la recesión, lo que también complica la recaudación de la provincia en términos reales, y por ende a la coparticipación", explicó Pablo Fontdevilla, director ejecutivo de la Agencia Municipal de Recaudación de Almirante Brown, en diálogo con Municipios.

"Se ha notado en ABL que en el primer y el segundo semestre hubo una tendencia que la gente se retrajo en el pago de la tasa, se notó en las modalidades de pago anual o semestral anticipado, eso bajó un 25% de la gente que habitualmente pagaba", contó Guillermo Sauro, secretario de Hacienda de San Martín.

En general los municipios reciben la mayor parte de sus ingresos del ABL y en segundo lugar de la tasa de Seguridad e Higiene, aunque hay casos que con un perfil más industrialista y con un trabajo orientado por la política tributaria lograron revertir el tradicional reparto. Al inicio de la primera gestión de Gabriel Katopodis en San Martín, por julio de 2012, el municipio activó una reforma impositiva, tendiente a hacer más eficiente la recaudación. Al respecto, Sauro explicó: "Tenemos una participación mayor de la tasa de Seguridad e Higiene. Fue una decisión de política tributaria; hasta que llegamos, la principal fuente de recaudación era el ABL".

Con una inflación estimada por consultoras privadas entre el 40% y el 48% para fin de año, la carrera de los municipios por ganarle a la suba de precios parece perdida o quizás al menos empatada. En el caso de San Martín, proyecta un crecimiento de la recaudación en el orden del 44%, explicado mayormente por los ingresos provenientes de Seguridad e Higiene. "Si bien afecta el nivel de actividad, el nivel de inflación hace que esto se vea reflejado en la recaudación de la tasa; si más o menos se mantiene el mismo universo de contribuyentes, se mantiene más o menos la misma recaudación, sobre todo por los grandes contribuyentes", explicó Sauro. En el caso de Almirante Brown, Fontdevilla sostuvo que "lo que estamos haciendo con mucho esfuerzo es apenas mantener en términos reales la recaudación, estamos en un 32% que apenas está cercana a la inflación".

La asimetría territorial, social y económica de los municipios repercute en la recaudación. Es por eso que resulta clave en el momento de planificar una política tributaria el conocimiento territorial. Ante esta problemática y en el marco de un objetivo global de llevar adelante una agenda territorial con cada uno de los municipios, ARBA lanzó el programa de Gestión Tributaria Territorial, que apunta al intercambia de información fiscal, además de la conformación de mesas de diálogo y la elaboración de proyectos técnicos conjuntos relacionados con la administración de impuestos. A este convenio ya se sumaron 115 municipios.

Aumentar la cantidad de vecinos que pagan las tasas municipales requiere de una mirada integral y un alto grado de profesionalización. "Tenemos un nivel de cumplimiento en vivienda del 65% y en comercios e industrias por encima del 75%, que es un nivel de cumplimiento alto", explicó Sauro.

Por su parte, Fontdevilla afirmó que "hay un sector de los vecinos que es pagador habitual y hay uno que paga ocasionalmente, y hay algunos que son deudores crónicos. Estamos trabajando para cobrar deuda vencida con intimación, y para que los que dejaron de pagar vuelvan a pagar".

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