De hecho, abogados estadounidenses sobre esta sala (panel) de tres jueces en particular comentan sobre la falta de "background" comercial o financiero de éstos. Se refieren a que ninguno de los tres proviene de firmas legales grandes y tradicionales de Nueva York, particularmente Wall Street, y por lo tanto, no pueden medir bien los riesgos ni las consecuencias de un fallo condenatorio completo contra la Argentina.
"No tienen formación comercial ni, muchos menos, sobre bonos soberanos internacionales, ni sobre el sistema financiero de pagos", comentó un experto norteamericano con experiencia ante esta sala.
La entrada a la audiencia requirió formar una fila temprano, ya que sólo los abogados de la Argentina, NML, Bank of New York y del grupo de tenedores de bonos canjeados pueden acceder en forma directa, acompañados de sus invitados. El resto lo miró desde la sala, sobre la base del "first come, first served" (orden de llegada) y de dos salas acondicionadas especialmente con un sistema de audio y sonido. Sólo 50 personas contando representantes de las partes pudieron ingresar a la sala. Hubo economistas, representantes de bancos de inversión internacionales, asesores financieros, grandes fondos y representantes del Gobierno. Fuera de la sala quedaron más de 350 personas (en los salones con audio y sonido). Desde la fila de ingreso se notaba la tensión imperante. Hubo esperas de cinco horas para poder ingresar a la sala principal y discusiones y tironeos entre varios para poder asegurarse un lugar. En varias ocasiones, la encargada de la cámara amenazó con llamar al jefe de Policía para poner orden.
En la sala, la cautela y el silencio imperante se fueron convirtiendo en alta tensión con un silencio completo escuchando el diálogo entre los camaristas y el abogado que le tocaba exponer. Si la fila previa a la sala "se parecía a un recital de rock", adentro era un estado de seguimiento al detalle con absoluto respeto del silencio. La audiencia duró dos horas y media, mucho más que lo previsto.
Frente al estrado de los tres jueces se ubicaron los dos grupos del litigio en dos grandes mesas. Del lado de la Argentina se sentaron los abogados del estudio Cleary, el vicepresidente Amado Boudou y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino. En la sala también estaban el secretario de Financiamiento, Adrián Cosentino; el subsecretario legal, Matías Isasa, y el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos. También en la mesa argentina se sentaron los abogados y representantes de Bank of New York Mellon y del grupo de tenedores de bonos canjeados (EBG).
Del lado de enfrente se ubicaron los representantes de los demandantes, es decir, NML, Aurelius y de 14 inversores minoristas argentinos. Los abogados que presentaron los argumentos orales fueron cuatro, incluyendo a los dos mejores abogados procesales de Estados Unidos según el consenso imperante: David Boies, asesor legal de EGB, y Ted Olson, de NML. Además, expuso por la Argentina Jonatahan Blackman, mientras que por el BoNY expuso Kevin Martin.
Ocasionalmente, hubo risas aisladas del público cuando la situación lo ameritaba, pero siempre dentro de un clima de cautela, silencios y tensión legal. Las preguntas se centraron en los temas sujetos a discusión y al final demostraron que también los camaristas estudiaron muy bien el caso y se familiarizaron con los aspectos en juego. De hecho, ya en octubre pasado habían emitido un fallo muy exhaustivo y detallado. La Argentina logró su objetivo de presentar su caso, al igual que EGB y BNY, desde la posición de debilidad que existe al tener dos fallos desfavorables. El trabajo del abogado era más sencillo por ese motivo precisamente, pero aun así no puede predecirse, a priori, lo que se piensa sobre los próximos pasos. Algunas preguntas implicaban la asunción de un tercer fallo desfavorable, como las relacionadas con el hecho de que la Argentina no cumpliría las sentencias si éstas fueran desfavorables. Pero las argumentaciones frente a ello tuvieron peso con referencias a la ley de inmunidad soberana de Estados Unidos y el caso especial de los litigios en lo referente a defaults y reestructuraciones soberanas.
| Eugenio Bruno |


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