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Recoleta, sin techo: bóvedas se venden a más de u$s 65 mil
La demanda no cayó pese al cepo cambiario
El cementerio de Recoleta es parte de la historia argentina. La bóveda lindera a la de la familia Duarte, donde descansan los restos de Eva Perón, se vendió a u$s 250 mil. Sus materiales, ubicación y papeles son determinantes para valuar la propiedad.
Desde el cementerio explicaron que no se encargan de la comercialización de las bóvedas, ya que se trata de propiedades privadas. Tampoco allí se hacen valuaciones sobre estos terrenos. La compra y venta se hace a través de inmobiliarias especializadas, así como a través de dueños directos. Keer Propiedades cuenta hoy con tres bóvedas en su cartera de inmuebles; los precios oscilan entre los u$s 50 mil y u$s 65 mil. Por ejemplo, una superficie de 5,25 m2 con subsuelo bajo calle y una fachada de granito y puerta de bronce, donde pueden entrar hasta nueve catres, se ofrece hoy a u$s 60 mil.
"Me deprime decirlo, pero hoy las bóvedas se venden más que los departamentos, se comercializan rápido", explicó a Ámbito Financiero María Reynal, dueña de la inmobiliaria que lleva su nombre. Se trata de una inversión a perpetuidad, no existen grandes gastos de mantenimiento: "Se paga una tasa anual al Gobierno de la Ciudad que es relativamente baja, entre los $ 400 y $ 500", indicó Reynal. Aunque se debe agregar una cuota mensual para el cuidador. "Cada empleado del cementerio lo arregla en privado dependiendo la zona y el trabajo llegan a sueldos de $ 500", concluyó la especialista, que hace más de 30 años se dedica a la comercialización de bóvedas.
Aquellos que invierten en el cementerio de la Recoleta no están sólo comprando metros cuadrados, sino parte de nuestra historia. Se trata de la primera necrópolis pública de la Ciudad de Buenos Aires. Fue inaugurado en 1822, un día después las primeras personas enterradas fueron el niño esclavo Juan Benito y una mujer llamada María Dolores Maciel. Allí descansan los restos de figuras de la historia de la Argentina como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Hipólito Yrigoyen, Juan Manuel de Rosas, Eva Perón y Raúl Alfonsín, entre aquellos más destacados.
"Hay movimiento, muchos deciden vender estos espacios por peleas de familia o simplemente porque se pasan a los privados. Lo que determina el valor de la bóveda son sus papeles", explicó Reynal. Es importante tener el título de la propiedad, un dato no menor ya que se tratan de antigüedades de principios del siglo pasado, que en muchos casos pertenecen a varios miembros de una misma familia. En el título debe estar detallado el ingreso y egreso de todos los fallecidos que pasaron por la bóveda.
"No suele haber carteles que anuncien ventas, se trata de un mercado más privado. Pero la excepción estuvo en la bóveda lindera a la de la familia Duarte donde descansan los restos de Eva Perón", explicó Luis Leoz, guía turístico del cementerio. Aquella propiedad se vendió hace poco más de dos años en U$S 250 mil. "Es muy difícil de calcular el precio real de estos inmuebles, no hay parámetros como en los departamentos", agregó Leoz. Los especialistas calculaban que el precio verdadero era de U$S 100 mil, el plus se debió al valor agregado de su famosa vecina.
En los cementerios privados se comercializan parcelas. En estos casos entran tres cajones, los precios arrancan en 30.800 si se trata de una compra con previsión y 43.900 si se hace en un caso de urgencia. La modalidad requiere un mantenimiento semestral que ronda los $1200 o una inversión a perpetuidad con un piso de $ 50 mil.


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