5 de octubre 2012 - 00:33

“Recomiendo ir al sex shop”

Patricio Gómez di Leva recibe a VIERNES en su consultorio de Retiro junto a su “amigurumi”, bautizado por Elizabeth Vernaci como “pene de trapo”.

“Recomiendo ir al sex shop”
Viernes.: ¿Cuál fue la consulta más insólita que recibió dentro de los medios?

Patricio Gómez di Leva.:
Yo estoy tan familiarizado con el tema que no me sorprenden las preguntas. Además, en general, es muy difícil que aparezca una pregunta diferente. Son casi siempre sobre eyaculación precoz, sobre el uso del preservativo, el tema de la falta de deseo en la relación a través de los años. Me sorprende cuando me preguntan sobre la semenmancia, que debe ser una técnica de adivinación a través del semen, pero no tiene ninguna base científica. A veces hay provocaciones, te preguntan sobre la lluvia marrón, la zoofilia... y eso existe, no es lo más habitual, pero existe.

V.: ¿Alguna le genera incomodidad?

P.G.D.L.:
No, algunas son provocaciones. Yo intento responder todas con la misma seriedad. Capaz que hay algunas preguntas que son más graciosas. Una vez, un señor, en Canal 26 me dijo: "Tengo 86 años y fantaseo con las mellizas Legrand. Ahora esa fantasía la renové con las hermanas Pombo. ¿Hay algún riesgo en que un hombre de mi edad tenga relaciones con dos personas?". Me llama la atención, la gente es muy creativa.

V.: ¿Después de su incursión en los medios recibió alguna propuesta indecente o fue acosado?

P.G.D.L.:
No, todas propuestas decentes. Tuve muy buena repercusión y buena onda. A veces alguien se puede sentir mal. Una vez una señora evangélica me sugirió, con mucho respeto, algunas lecturas de la Biblia. Otra vez un chico joven me dijo que algunas cosas que yo trataba en los medios podían incomodar a alguna gente. Nunca tuve un mal feedback con la gente y eso me sorprende, porque la sociedad todavía tiene un concepto muy convencional, hasta retrógrado de la sexualidad. Hay mucha represión.

V.: ¿Y usted, como especialista del sexo, pasa por algún momento de represión o está liberado?

P.G.D.L..:
No, uno se va poniendo sus propios límites. La sexualidad es algo que se construye, y uno también va atravesando momentos, superando prejuicios. Hace diez años había cuestiones que veía con menos naturalidad que hoy. Eso va cambiando a medida que vas estudiando, que te vas formando y vas viviendo tu propio proceso en la construcción de tu sexualidad. Un sexólogo tiene que tener algunas cuestiones de su sexualidad relativamente claras, porque si no del otro lado se nota que hay temas que los está tocando de la boca para afuera.

V.: ¿Qué recomienda hacer en medio de una disfunción en un encuentro sexual?

P.G.D.L.:
Es importante aclarar que una disfunción no se define por un encuentro. Una vez que tengas un problema de erección, que eyacules rápido, que no tengas un orgasmo, que en el medio de la relación te desconcentres y no puedas seguir no define una disfunción. Eso es reimportante saberlo: no es una disfunción, pero puede provocarla. Porque un hombre que ayer no pudo y está pensando que es impotente termina desencadenando un problema donde no lo hay. Si se empieza a repetir o te frustra, si es un patrón que se repite en el tiempo, si te genera un malestar significativo, ahí hay que hacer una consulta.

V.: ¿Con todo este caudal de información, puede desprenderse de lo didáctico en su vida personal?

P.G.D.L.: Sí, lo más importante en el momento del encuentro es olvidarse de toda teoría. Uno tiene que tener información, pero hay que olvidarse de la teoría. Eso es clave para disfrutar de la sexualidad. Lo que tenés incorporado lo debés utilizar para pasarla bien.

V.: ¿Cuántas fantasías cree que cumple el general de la gente?

P.G.D.L.:
Por un lado, no siempre es necesario cumplir la fantasía. Mientras la fantasía sirva para motorizar el erotismo en la relación, con eso alcanza. Pero a veces aparece la necesidad o la oportunidad de cumplir esas fantasías y eso hay que aprovecharlo. Si fantaseás con un plomero, no vas a estar rompiendo todos los días los caños de tu casa. Pero si viene un plomero y se genera esa situación, te animás y podés cumplirla; probablemente la fantasía supere la realidad. Hay otras que se tienen respecto de la pareja y, si se tiene claro lo que se hace, eso enriquece la relación.

V.: ¿Por qué se dan las diferentes denominaciones de las zonas íntimas?

P.G.D.L.: Porque hay cierta dificultad por llamar a las cosas por su nombre. Se le dice la "cuchufleta", la "cotorra", la "chucho" y, para el pene, otro tanto. A mí no me parece que sea un problema poner estos nombres. No importa tanto cómo nombramos sino la forma en que lo hacemos. Es más complicado para el desarrollo de nuestra sexualidad cuando se habla en forma despectiva o cuando se habla del tema con miedo, como si fuera algo que está mal.

V.: ¿Cuántas consultas recibe acerca del tamaño?

P.G.D.L.: Es una de las consultas más frecuentes, sobre todo a través de internet. Preguntan si funcionan los métodos para prolongar el pene. Hay gente que se aprovecha del tema y comercializa, más que nada en la web. No hay métodos naturales con efectividad comprobada y las intervenciones quirúrgicas son muy riesgosas, no se justifican. Por otro lado, la mayoría de los hombres que se quejan tiene un pene que está dentro de la media, tiene que ver con un problema de autoestima. Es bueno que puedan consultarlo y resolverlo sin caer en manos de un inescrupuloso.

V.: ¿Qué lugares recomienda para tener sexo, neutrales o en la casa de alguno de los integrantes de la pareja?

P.G.D.L.: Lo importante es que uno esté cómodo. Si uno tiene una casa en la cual tiene las comodidades para tener un encuentro sexual con libertad de expresión, está bien. Pero está bueno variar. En las parejas que tienen hijos es recomendable que cada tanto se hagan un espacio para ir a un hotel, que puede ser un hotel alojamiento o de los otros. Un poco para liberarse, gritar de la manera que te salga, gemir.

V.: ¿Qué accesorios recomienda?

P.G.D.L.:
Yo recomiendo ir al sex shop, porque hay mucha oferta de cosas. Uno con esos lugares siempre tiene la imagen de un pene de 25 centímetros, gigante, que impacta. Fuera de eso hay muchos accesorios. Hay unas argollitas que vienen con un vibrador que se ponen en la base del pene y estimulan el clítoris. Hay lubricantes que son muy buenos. Está bien visitar un sex shop porque te abre la cabeza y te da ideas.



BIO



37 AÑOS



Estudios en Mar del Plata: Instituto Peralta Ramos (primario), Instituto Albert Einstein (secundario) y psicología y sexología en la Universidad Nacional de Mar del Plata.



Trabaja en: su consultorio en Retiro, "Negrópolis" (Rock and Pop, 95.9) y en el noticiero "Resumen final", de Canal 26.



Está leyendo: "¿Papá se va de casa o de mi vida?" de Fabián Melamed; "Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo", de Deepak Chopra; y "Un cuerpo, mil sexos", compilado por Jorge Raíces Montero.



Se define como: "Comprometido, profesional, creativo, coherente, algo transgresor y todo lo libre que puedo".



¿Lanata o Víctor Hugo?: Víctor Hugo.

@guadarivero

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