5 de marzo 2010 - 00:00

“Reconciliación” demasiado riesgosa

Washington - Barack Obama se jugará todo el proyecto de reforma sanitaria (uno de los núcleos de su gestión) a una sola carta. Tras un año de política de bloqueo por parte de los opositores a la reforma, el presidente de Estados Unidos quiere vencer ahora los obstáculos en el Senado no importa qué precio político haya que pagar. Y para hacerlo apelará a una controvertida herramienta legislativa: la «reconciliation».

El procedimiento terminó de poner en contra a los republicanos. Y los observadores advierten que, antes de Obama, son muchos quienes se quemaron las manos manipulando la reconciliación.

«No sé cómo juega esto políticamente, pero sé que está bien», declaró Obama el miércoles. Su discurso en la Casa Blanca sonó a muchos como un alegato final de defensa por parte del abogado Obama. El cliente: el seguro médico para 31 millones de estadounidenses más y una profunda reforma del sistema de salud más caro del mundo.

Demócratas y republicanos coinciden en que la situación actual es insostenible, pero no se ponen de acuerdo en la dimensión de la reforma que hace falta. La intervención estatal prevista en el borrador demócrata llega demasiado lejos, según los republicanos.

«Creo que el Congreso de Estados Unidos debe al pueblo estadounidense el voto sobre la reforma sanitaria», dijo Obama en su comparecencia para declarar terminado un año de debate.

Mayoría simple

La reconciliación, un proceso que permitió sacar varias leyes sociales y una reducción de impuestos al predecesor de Obama, George W. Bush, se introdujo en 1974 en el Senado, en principio para votar sobre cuestiones presupuestarias vinculadas a leyes ya aprobadas. En lugar de 60 votos requiere una mayoría simple de 51 apoyos para aprobar una ley.

Desde su creación, 22 normas salieron por este procedimiento del Congreso. Los republicanos fueron responsables de 16 de ellas. «¿Por qué, entonces, este súbito enfado?», se preguntan los lectores en diarios locales. La respuesta vino del líder republicano en el Senado, Mitch McConnell: «Grandes leyes requieren una gran mayoría».

Reforma vetada

Obama tampoco es el primero en impulsar una reforma del sistema de salud por este medio. En 1993, el entonces mandatario demócrata Bill Clinton quiso aprobar en el Senado su propuesta de reforma por mayoría simple. El plan fracasó por el veto del entonces senador Robert Byrd, demócrata, también en ese momento porque la dimensión de la reforma excedía el procedimiento por el que se la impulsaba.

Si Obama logra su objetivo, sin embargo, chocará luego contra otro obstáculo: antes de que el Senado pueda votar la reforma, el proyecto de ley de la Cámara baja tiene que recibir la bendición de la Cámara de Representantes. También allí sobran reparos -incluso en las filas demócratas- en cuestiones como la financiación del aborto o la cobertura a inmigrantes irregulares.

En caso de que el presidente supere ambos escollos y su proyecto se vea convertido en ley «en pocas semanas», nada asegura que no se dé un importante terremoto político: los republicanos ya apuntan a las elecciones de noviembre, donde se renovarán toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

«Cada votación este otoño será un referendo en esta materia (la reforma sanitaria)», advirtió el republicano McConnell. Y es más que probable que todo candidato republicano haga campaña prometiendo que, en caso de ganar, impugnará la ley.

Agencia DPA

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