22 de junio 2011 - 00:00

Reconoció Cristina que es candidata a reelección

Cristina de Kirchner aprovechó un acto de gestión en Casa de Gobierno para reconocer lo que se sabía, que será candidata a una reelección. La acompañaron, entre otros, José Pampuro, Eduardo Fellner, Florencio Randazzo, Daniel Scioli, Arturo Puricelli, Walter Barrionuevo.
Cristina de Kirchner aprovechó un acto de gestión en Casa de Gobierno para reconocer lo que se sabía, que será candidata a una reelección. La acompañaron, entre otros, José Pampuro, Eduardo Fellner, Florencio Randazzo, Daniel Scioli, Arturo Puricelli, Walter Barrionuevo.
Como al pasar, como un hecho consumado de antemano, Cristina de Kirchner notificó ayer que competirá en octubre por su reelección. Pero en su discurso en Casa de Gobierno jamás usó esa palabra ni se autonombró como candidata. «Vamos a someternos una vez más a la voluntad popular», simplificó.

Reveló, en ese trance, que tenía previsto demorar el anuncio hasta el filo del plazo de inscripción pero que se aburrió de los rodeos y las especulaciones periodísticas. «Siempre supe, porque siempre he tenido un alto sentido de la responsabilidad política, histórica y personal, qué debía hacer», afirmó.

Rodeada de ministros y gobernadores, también empresarios -anunció el programa «Televisores para Todos»- y demás funcionarios, el anuncio estuvo marcado por dos ausencias: la de Hebe de Bonafini y la de Hugo Moyano, dos figuras que aparecieron en estos tiempos complicadas por denuncias o tensiones con la Presidente.

«Quiero decirles algo a todos: yo siempre supe lo que tenía que hacer y lo que debía. Lo supe el 28 de octubre, en este mismo lugar. No lo supe de intelectual y ambiciosa, sino porque miles y miles que pasaron por aquí y me gritaron Fuerza Cristina», precisó en referencia a los funerales de Néstor Kirchner.

Justificó, además, que no informó antes sobre su determinación porque la apremiaba una «responsabilidad política e institucional». Habló, además, de escenarios cambiantes y recordó las bajadas de candidatos como Mauricio Macri, Mario Das Neves y Fernando Pino Solanas.

Castigo

Usó ese atajo para castigar al jefe de Gobierno porteño y al postulante de Proyecto Sur al comparar la Capital Federal con un «campo de refugiados políticos».

Sobre su propia candidatura, sostuvo que es un «compromiso irrenunciable e irrevocable» que pretende «ser un puente entre las nuevas y las viejas generaciones». Reeditó una consigna que alguna vez usó su esposo: aquello de ser el último de lo viejo o el primero de lo nuevo.

Aunque se guardó otras definiciones, avisó que no hará su lanzamiento en el Teatro Argentino de La Plata -que confirmó que habían reservado desde el Gobierno- porque el lugar tiene alta «carga emotiva». Usó, al final, un acto público en Casa Rosada trasmitido por cadena nacional.

«He escuchado muchas cosas en estos casi cuatro años de mandato, pero a partir del 28 de octubre se agregaron agravios, ficciones, mentiras. Dos capítulos nuevos: médicos y psicólogos», dijo en una crítica a la cobertura de los medios.

«Es que simplemente, en un mundo y en una Argentina que te cambia todos los días, quería estar más cerca, pero dije basta, porque mañana me va a agarrar un ataque de hígado y van a decir que no quería, no podía, que mi hija tal cosa, que mi hijo tal otra», se quejó la Presidente.

Aburrimiento

Aclaró, igual, que no le «molestaron» esas versiones, sino que la «aburrieron» y señaló que los medios, «en julio de 2008, cuando apenas empezaba a ejercer el poder, muchos ya habían ungido a un presidente, a un vicepresidente», en referencia a Julio Cobos.

También cuestionó a la UCR. «El centenario partido que organizó una interna entre sus candidatos y después la dejó sin efecto. Un vice que después no fue. (Daniel) Filmus es el único candidato que no es residual, que quiere ser jefe de Gobierno, porque dos candidatos se lanzaron a la presidencia y después, cuando vieron que no podían, volvieron a la Ciudad», destacó.

No se privó, en el marco del anuncio sobre la televisión digital, trazar una comparación con el discurso que en 1952 hizo Eva Perón, en la primera trasmisión televisiva del país. Pero aquél fue un mensaje de renunciamiento. Ayer, la Presidente, confirmó su continuidad. O, al menos, un plan de continuidad.

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