Gabriel Brazenas le explica a Monzón que no hubo falta, 24 horas después reconoció que se equivocó, pero ya no hay vuelta atrás.
El árbitro de la final Vélez-Huracán, Gabriel Brazenas, reconoció haberse equivocado en convalidar el gol de Maximiliano Moralez, que definió el campeonato, y en no haber cobrado penal por la infracción de Arano a Cubero, dos minutos antes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Mi autocrítica me dice que fallé en dos jugadas puntuales».
«Sería un necio si negara la realidad», dijo Brazenas, quien explicó que viendo las jugadas por televisión él debía haber cobrado el penal para Vélez y expulsado a Arano (con el partido 0 a 0) y que tendría que haber anulado el gol de Moralez, por infracción de Larrivey a Monzón. «El delantero fue imprudente, aunque no fue con la plancha, por lo que en la cancha me pareció un choque casual». «Fallé en dos jugadas determinantes. Tenían que haber sido sancionadas, por eso no puedo estar contento con mi labor», finalizó. Mientras, Julio Grondona, dijo no haber visto el partido «por lo que no puedo opinar», el secretario ejecutivo de la entidad, José Luis Meizner, aseguró: «El fútbol es un deporte en el que se tolera y se debe admitir el error humano. En la Argentina no hay ningún antecedente de que se vuelva a jugar un partido por alguna protesta en un fallo específico. Lo único que hay es un antecedente en la reanudación de un encuentro con un penal ejecutado», explicó.
Dejá tu comentario