- ámbito
- Edición Impresa
Récord: depósitos en dólares llegan a 9.000 millones

Este aumento es de casi 13% en el primer trimestre y es de lejos el más notorio que se produjo desde el «corralito» y la posterior pesificación de los depósitos. En el arranque de 2002 quedaron apenas unos u$s 1.000 millones sin pesificar, pero la cifra fue creciendo paulatinamente hasta llegar al nivel actual de u$s 9.000 millones, de lejos la cifra más alta desde aquella crisis.
El contraste es aún más notorio en la comparación interanual. Según datos oficiales del Banco Central, los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado cayeron un 2,1% en un año (es una caída mucho mayor en términos reales, es decir, aplicando la inflación). Pero los depósitos a plazo nominados en dólares subieron nada menos que el 30% en términos interanuales.
La tasa de interés que pagan los bancos es mínima, ya que pocos ofrecen más del 2% anual (en los Estados Unidos directamente hoy se paga entre el 0% y el 0,5% interanual).
Claro que en la Argentina el riesgo siempre es distinto: se trata, qué duda cabe, de argendólares, por más que ahora los bancos tengan prohibido prestarles a aquellos que no generan divisas con su actividad, para evitar lo que se denomina «descalce de monedas». De esta manera, corrigiendo lo que sucedió durante los 90, las entidades les prestan en pesos a los que ganan en pesos (por ejemplo, préstamos personales) y dólares para aquellos que generan divisas, como es el caso de los exportadores o de sus compañías proveedoras.
Esta tendencia permite una serie de hipótesis: una de ellas es que el público le perdió el miedo a depositar dólares en los bancos que funcionan en la Argentina. Pero también puede suceder que quienes lo hacen, en realidad le temen más a la inseguridad cotidiana (guardar billetes en el «colchón») o a un eventual avance de la AFIP sobre las cajas de seguridad (el organismo tuvo que desmentir hace un mes que esté autorizada para abrirlas sin orden judicial). Ante estas alternativas, mantener los dólares en una caja de ahorro o en un plazo fijo puede resultar más conveniente.
El contraste también es elevado si se observa el destino de estos fondos. De
hecho, en los últimos 12 meses los préstamos en moneda extranjera apenas aumentaron un 11,4%.
La consecuencia es que los bancos mantienen unos u$s 4.500 millones en capacidad prestable pero sin aplicarlos. En las entidades se justifican indicando que la demanda de financiamiento para prefinanciar exportaciones cayó pesadamente en los últimos meses.
Para el Gobierno, esta situación presenta un par de ventajas. La primera es que aumenta el efectivo mínimo en dólares (por el dinero que inmovilizan los bancos), lo que se refleja en un aumento de las reservas.


Dejá tu comentario