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Recorrido tras las huellas de la historia en Entre Ríos
A pocas horas de viaje desde la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Entre Ríos sorprende con tres atractivos que vale la pena conocer: el Palacio San José, que fue la residencia de Urquiza, muy cerca de Concepción del Uruguay; el Molino Forclaz, en cercanías de Colón; y los misterios de San Carlos, el viejo castillo construido en Concordia por un conde francés, y donde vivió el escritor Antoine de Saint Exupéry.
El Palacio San José. Soberbia mansión mandada a construir por el general Justo José de Urquiza con el fin de habitarla junto a su esposa, Dolores Costa, y la numerosa familia que formarían.
El viaje comienza por el Palacio San José. La residencia del primer presidente constitucional del país asombra con su magnificencia y esplendor e impacta por su rica y singular historia. En su estilo arquitectónico predominan claros trazos italianizantes con el criollo argentino derivado del colonial español. Su magnificencia como construcción para la época y el estado de conservación llevaron a que sea declarado Museo Nacional.
Urquiza lo había bautizado Posta San José, pero debido a la exquisitez de su construcción, pronto los vecinos del lugar y los visitantes comenzaron a llamarlo Palacio San José.
Tanta es la grandiosidad de la estructura que sólo la planta principal tiene 38 habitaciones de gran tamaño, dispuestas alrededor de dos hermosos patios. Tiene, además, dependencias de servicio, una capilla, cocheras, una pulpería (almacén de ramos generales), un enorme palomar y hasta un lago artificial donde navegaban veleros ligeros y a la vera del cual se realizaban suntuosas fiestas.
Su frente, enmarcado por dos torres simétricas ubicadas en las esquinas, está adornado con un friso con motivos clásicos y un barandal que en su centro tiene el escudo provincial. Aquél da paso al Patio de Honor, rodeado por una amplia galería con un frente de arcos que se asientan sobre columnas de estilo toscano, en la que se ubicaban las salas de recepción, escritorios, el salón de billar, comedores y los dormitorios para la familia del general y sus ilustres visitantes.
El segundo patio, denominado Patio del Parral, está bordeado por un parral de hierro forjado y es semejante al anterior. En él se encontraban las habitaciones para los visitantes de menor categoría. El interior del palacio estaba decorado con buen gusto y elegancia, con cuadros y murales como los del artista uruguayo Blanes, quien pintó una serie de batallas en las que participó el general.
En sus jardines hay bustos de hombres célebres como Napoleón, Hernán Cortés, Alejandro Magno y Julio César, y esculturas del entrerriano León Sola, quien realizó estudios en Italia solventados por el general Urquiza.
Un atractivo especial lo constituye la actividad artística que se desarrolla cada verano, en Semana Santa y en los fines de semana largos durante todo el año. Se trata de una recreación denominada Una noche en casa del general, que consiste en visitas guiadas los viernes por la noche, con intérpretes vestidos de época durante las cuales los guías del palacio relatan cómo se vivía a mediados del siglo XIX en la tierra de Urquiza.
Molino Forclaz
Este exótico molino fue construido entre los años 1888 y 1890 por Juan Bautista Forclaz. Constituye un símbolo del esfuerzo y el tesón de los primeros colonos. Está ubicado a 4 km aproximadamente de la ciudad de San José, a 200 metros del antiguo camino que une Colón con San José, en un punto equidistante entre ambas localidades.
Destinado a moler granos de trigo y maíz, como era de estilo holandés, necesitaba de vientos muy fuertes, pero como éstos no eran muy frecuentes en la zona, nunca llegó a funcionar plenamente.
Este molino junto a una antigua vivienda, los galpones para depósito de herramientas de labranza, el molino de malacate y el aljibe conforman un conjunto arquitectónico representativo de lo que eran las chacras de inmigrantes de la Colonia San José.
Las instalaciones del Molino Forclaz reciben gran cantidad de visitantes. Cuenta con visitas guiadas y, en determinadas épocas del año, éstas son teatralizadas. Allí se cuenta la historia con el guía vestido de época, y conjuntamente se ve a la familia de inmigrantes vestidos según la usanza, realizando las tareas diarias y compartiendo anécdotas de la Colonia. Todos los que presencian estas visitas guiadas son testigos de un momento tan mágico como emotivo que logra unir pasado y presente en una experiencia absolutamente recomendable.
El 26 de noviembre de 1985 el Forclaz fue declarado Monumento Histórico Nacional e integra el circuito histórico más destacado de Entre Ríos.
Castillo recuperado
Ubicado en el noroeste de la ciudad de Concordia, y en el marco imponente que le brinda un parque natural de 70 hectáreas, se encuentra el Castillo San Carlos, envuelto en leyendas y mitos que construyeron su propia identidad, generando un atractivo para el turismo que llega hasta aquí.
La fascinante historia cuenta que en el año 1886, llega a la Villa de la Concordia un noble francés, el conde Eduardo De Machy, quien busca un paraje al que llamó San Carlos y en el que en el año 1888 hizo construir el palacio. Años más tarde, luego de viajar a Francia con su mujer, el noble y su familia desaparecen sin dejar rastros, fomentando la misteriosa leyenda.
Ya en el siglo XX, la monumental vivienda es adquirida por una familia concordiense, los Fuchs Valón. De esa época se recuerda la presencia del escritor Antoine de Saint Exupéry, el autor de El Principito, quien trabajaba como correo aéreo en América del Sur. Aseguran que la inspiración para escribir el libro surgió precisamente en las barrancas del Uruguay. En septiembre de 1938 el edificio fue incendiado y se convirtió en lo que es hoy, Las Ruinas del Castillo de San Carlos.
El palacio comenzó a ser restaurado pero sin reconstruir lo perdido, como una forma de respetar la imagen del edificio que ya se había incorporado a la memoria colectiva. También, como el Molino Forclaz y el Palacio San José, integra el recorrido histórico que Entre Ríos ofrece al turismo.



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