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Recuerdan a Monzón
Paladino habla con soltura y se emociona con los recuerdos. No duda en las anécdotas contadas y cuenta con lujo de detalle cada consulta de ambito.com. Definió al boxeador como "un tipo muy contraído al trabajo que cuando entrenaba se olvidaba de todo". "Era muy trabajador y respetuoso de los horarios. Su problema era cuando dejaba de pelear. Le gustaba mucho la noche y ahí su vida se ponía un poco turbulenta". Sin embargo, el médico remarcó que "cuando tenía una pelea se entrenaba a la perfección y con muchas ganas".
Monzón, que falleció a los 52 años, fue campeón mundial el 7 de noviembre de 1970 al noquear al italiano Nino Benvenutti en Roma y luego defendió su corona en 14 oportunidades. "Carlos no tenía un rival más respetado. El peleaba con cualquiera, no tenía drama. No los subestimaba, pero se tenía mucha fe. No se ponía nervioso nunca, esa era la clave", recuerda Paladino. A la hora de escoger los mejores cinco momentos vividos con Monzón no duda en elegir la pelea con Benvenutti que lo consagró campeón mundial, la victoria del 9 de febrero de 1974 ante José "Mantequilla" Nápoles, el segundo triunfo, y último de su carrera, sobre Rodrigo Valdéz el 30 de julio de 1977 en Montecarlo, la adopción de su hijo Carlos Raúl y las fiestas que pasaban con amigos, las cuales "Carlos hacía que fueran muy divertidas".


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