28 de octubre 2010 - 00:00

“Red” merece verse por su antológico elenco

Helen Mirren, John Malkovich y Bruce Willis, parte del elenco irrepetible que vuelve recomendable el film pese a su trama no muy consistente y a un director indeciso entre la comedia de acción y la sátira de humor negro.
Helen Mirren, John Malkovich y Bruce Willis, parte del elenco irrepetible que vuelve recomendable el film pese a su trama no muy consistente y a un director indeciso entre la comedia de acción y la sátira de humor negro.
«Red» (EE.UU., 2010, habl. en inglés). Dir.: R. Schwentke. Int.: B. Willis, M. Freeman, H. Mirren, J. Malkovich, M.-L. Parker, B. Cox, K. Urban, R. Dreyfuss, E. Borgnine.

Según la historieta de DC Comics, Bruce Willis es un ex agente de la CIA que sabe demasiado y debería estar oculto, pero sale a luz para encontrarse en una improbable cita romántica con Mary-Louise Parker, una inocente telefonista ajena a ese mundo ultraviolento, aunque bastante versátil a la hora de adaptarse a los tiroteos y explosiones.

Esta excusa argumental no se sostiene más allá de la mitad del film. De hecho, en un momento, promediando la proyección, todo este asunto pasa a segundo plano, y lo que importa es la tortuosa historia de amor entre la agente británica Helen Mirren y el espía ruso Brian Cox. Los diálogos y situaciones de mayor incorrección política corren por cuenta de un deforme John Malkovich que casi se mimetiza con el inigualable Ernest Borgnine (a los ochenta y pico, en un rol digno de «El proceso» de Kafka), justamente porque el concepto general es que estos veteranos la tienen realmente clara. Y todo esto hay que agradecérselo a Willis, factotum indispensable para reunir el antológico cast, que también incluye a Morgan Freeman y a un Richard Dreyfuss convertido en terrible villano. Willis se queda con algunas líneas de diálogo realmente feroces, pero le dejó las peores -o mejores- a Malkovich, que realmente parece divertirse a lo grande superando todo lo conocido en paranoia conspirativa.

Si la trama no se sostiene mucho, no es grave. El problema es la indecisión del director entre el estilo de una comedia de acción más o menos standard, o una sátira de humor negro diseñada para parodiar ese mismo género. El resultado es un híbrido desparejo, redimido por las formidables escenas con el talento actoral ya mencionado, empezando por Helen Mirren, cuyos fans no deberían perderse esta película por ningún motivo.

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