25 de enero 2010 - 01:16

Redrado intentó ingresar al BCRA ayer. Se lo impidieron

Néstor Kirchner, Martín Redrado
Néstor Kirchner, Martín Redrado
La batalla final por el destino de Martín Redrado al frente del Banco Central comenzó ayer a las 19.30, cuando éste quiso ingresar al edificio de la entidad de la calle Reconquista y la Policía Federal se lo impidió. El acto fue certificado por un escribano, testigos y los abogados de Redrado, que hoy presentarán el acta ante la Justicia para intentar lograr un fallo que le permita reasumir su cargo hasta que se expida el Congreso. De paso, anoche, Redrado decidió también denunciar a Aníbal Fernández por considerar que fue el jefe de Gabinete quien impartió la orden de bloquearle la entrada.

Un agente de turno de la Federal, apostado en la puerta de la calle Reconquista y que tenía la orden expresa firmada por el vicepresidente Miguel Pesce (en ejercicio de la presidencia) el viernes pasado por la noche de no dejar ingresar a Redrado, debió enfrentarlo y pedirle que desistiera de su decisión de ir a su oficina.

«Usted sabe quién soy yo. Soy el presidente», le dijo Redrado, con tono algo desafiante y acompañado por algunos testigos, sus abogados y un escribano que tomaba nota. «Yo sólo cumplo órdenes. Yo estoy para cumplir órdenes del presidente del directorio», contestó, entrenado, el agente.

Hubo luego un momento de tensión, ante la insistencia del agente sobre la necesidad de mantener la calma y dejarlo cumplir las decisiones emitidas al destacamento de la Federal del BCRA. Por recomendación de los abogados y con la venia del escribano, Redrado y varios agentes de la Federal que llegaron al escritorio del policía en problemas, leyeron el acta firmada por Pesce como titular designado del Central y, ante el pedido de los acompañantes para que el policía firme un acta donde se registraba que se le impidió el ingreso, éste se negó. Según un comunicado que ayer distribuyó el propio Redrado, el agente de consigna igualmente lo reconoció como presidente.

Mudanza

Una vez que el escribano certificó la situación y el impedimiento para que Redrado ingresara, toda la comitiva se mudó de dependencia pública para realizar otro trámite. Por iniciativa de Redrado, todos fueron a la Comisaría N°1 para denunciar penalmente a Aníbal Fernández, caso que recayó en el juzgado de turno de Norberto Oyarbide, por considerar que el jefe de Gabinete fue el que dijo públicamente que Redrado «no entraba más al Central».

Colaboradores del ministro aseguraban anoche que en la denuncia de Redrado hay un error formal. Según esta visión, Redrado debía haber denunciado a Pesce, ya que la orden para impedir su reingreso al Central fue tomada por el directorio el viernes a las 22, luego de haber designado al entonces vicepresidente como titular de la entidad.

Más allá de la denuncia contra Fernández, cuyo destino cierto deberá ser resuelto por Oyarbide esta mañana, Redrado apelará esta mañana ante la Cámara que resolvió el viernes pasado que su continuidad debía ser resuelta por el Congreso; y cuyo texto fue interpretado por el Gobierno como el fin de su presencia física en la entidad. Los abogados de Redrado intentarán que esa Cámara resuelva a favor de Redrado un «recurso de aclaratoria, de manera urgente». «En tres horas, Martín está otra vez en su escritorio», se envalentonaba anoche uno de sus asesores más cercanos.

Desde Olivos, los Kirchner y varios colaboradores cercanos repasaron todos los escenarios posibles y las medidas necesarias para impedir que Redrado vuelva al edificio de la entidad de la calle Reconquista.

Ambas partes reconocían que, más allá de quién termine venciendo coyunturalmente en las próximas 48 horas (si Redrado puede o no entrar al banco y hacerse cargo del manejo de la entidad), desde esta mañana, y hasta que se expida el Congreso, la situación estará absolutamente judicializada. Se esperan ahora amparos, denuncias y recursos cruzados, lo que inevitablemente redundará en una paralización en el manejo del Central.

Aníbal Fernández mostró a Kirchner el fin de semana la forma en que se desplegaron desde el viernes a la noche los agentes de la Policía Federal al frente del edificio (incluso hasta la división perros) para impedir el ingreso de Redrado. El jefe de Gabinete dispuso que el destacamento que trabaja dentro del Central sea el encargado de dirigir el operativo, siguiendo órdenes del directorio de la entidad. Fernández le aclaró además al ex presidente que la asunción de Miguel Pesce del viernes pasado a la noche como titular tiene garantías administrativas al ser avalada por la secretaría del directorio de la entidad, que les da legalidad interna a las decisiones del hombre designado en Olivos para conducir la entidad en estos momentos.

Kirchner instruyó a Pesce para que comience a trabajar desde el mismo viernes como reemplazante de Redrado. El hasta ese día vicepresidente llamó personalmente a cada uno de los directores leales al Gobierno (Arnaldo Bocco, Sergio Chodos, Gabriela Ciganotto, Carlos Sánchez y el todavía ausente Arturo O'Connel), para darles las instrucciones generales. En primer lugar, todos deben estar hoy en sus escritorios antes de la llegada de Redrado. Esto quiere decir que, entre las 8 y las 8.15 aproximadamente, deben estar con el teléfono habilitado para recibir órdenes. Todos fueron además citados por Pesce para que mañana y el jueves se realicen las reuniones de directorio con normalidad. Los cinco directores deben además llevar todos los temas retrasados de sus áreas para resolverlos y dar la visión dentro y fuera de la entidad de un Central en funcionamiento y sin Redrado.

Particularmente importante será en este sentido la reunión de mañana, donde se deberá decidir la próxima licitación de Lebac y Nobac. «Para el Gobierno y el directorio leal a Kirchner, el hecho de poder efectuar esta operación sin la intervención de Redrado es más que importante, ya que sería una forma de mostrarle al mercado que el manejo del Central lo tiene Olivos», reflexionaba ayer ante este diario uno de los directores. Para el encuentro del jueves se preparan incluso medidas de fomento al crédito que vienen siendo retrasadas desde hace más de un mes. La idea es culpar a Redrado por esta demora y demostrar que la nueva conducción del Central es más flexible y heterodoxa que la anterior, aunque el directorio sea prácticamente el mismo.

Dejá tu comentario