22 de enero 2010 - 00:53

Redrado no renuncia y resiste al directorio

Aclaró a colaboradores que se defenderá en el Congreso y que tiene cargo garantizado por varios meses más

Felipe Solá y Carlos Pérez.
Felipe Solá y Carlos Pérez.
Martín Redrado no renunciará. El titular del Banco Central se prepara para una larga convivencia en la entidad, de hasta cuatro meses según sus propios cálculos, con un directorio en contra pero ejerciendo su gerenciamiento pleno.

Esto fue lo que les transmitió ayer a todos sus colaboradores directos, luego de una jornada (la del miércoles) en la que circularon varias versiones (algunas de ellas provenientes de Olivos) que insistían en su inminente renuncia voluntaria ante el avance del tratamiento de su caso en Congreso y el cercamiento que el directorio leal a los Kirchner le hace en la entidad.

Redrado comunicó explícitamente que continuará en su cargo, que se dispone a trabajar en las actuales circunstancias y que se prepara para el momento en que sea citado por el Congreso, y eventualmente por la Justicia, para defender su posición.

Sobre su situación dentro del Central, dejó en claro a sus colegas del directorio, durante la habitual reunión de los jueves, que no tiene en sus planes abandonar el cargo y que pueden contar con él para trabajar en la conducción de la entidad. En algún punto, Miguel Pesce, Arnaldo Bocco, Sergio Chodos, Gabriela Ciganotto y Carlos Sánchez esperaban algún tipo de declaración diferente de parte del cuestionado funcionario. Algunos de estos cinco directores habían recibido instrucciones el miércoles desde Olivos sobre cómo continuar acorralando al presidente repuesto por la Justicia, donde se les había insistido en la versión sobre su salida inminente.

En ese encuentro además se había remarcado que la fecha tope para el Gobierno era la primera semana de febrero, cuando la Comisión Bicameral ya debería haber efectuado su consejo y la presidente Cristina de Kirchner estaría presta a despedir a Redrado. Este, sin embargo, les mostró ayer a los directores otra actitud, dándoles a entender que sus planes son convivir con ellos varias semanas, incluso meses.

La reunión de directorio de ayer tuvo incluso un funcionamiento normal, en comparación con lo que se venía viviendo hasta el lunes pasado, donde cada encuentro se simplificaba en la enumeración y debate de las tareas que Redrado ya no podría hacer sin autorización del resto del cuerpo. Ayer, los directores presentes (Redrado, Carlos Pérez y Zenón Biagosh, además de los leales K) acordaron por unanimidad medidas instrumentales del funcionamiento del Central, como la compra del Banco Supervielle al Banco Regional de Cuyo, la de las sucursales del BNP por parte del Santander Río y la rebaja de la edad para abrir cuentas corrientes de 21 a 18 años.

Los directores disidentes tenían en carpeta presentar medidas de fomento al crédito, especialmente a las pymes, pero decidieron no proponerlo para que no sea con Redrado presidente con quien se aprueben estas decisiones. Incluso se plantearon con anterioridad esperar a febrero para aprobar estos créditos, aguardando la salida de Redrado. La posición del titular haría replantear esta estrategia.

Los tiempos que maneja Redrado son muy diferentes de los de Olivos. Mientras el matrimonio presidencial ayer insistía en que la resolución del problema no se extendería más allá de la primera quincena de febrero, Redrado habla de un largo período sin resolución inmediata, que incluso podría superar los cuatro meses. El todavía funcionario asegura que legisladores como Felipe Solá, Elisa Carrió, Federico Pinedo más algunos radicales, que en total sumarían unos 115 diputados, sostienen la inviabilidad de los dos DNU de la polémica (el de su renuncia y la creación del Fondo del Bicentenario) y buscarían un imposible: que Cristina derogue el decreto antes de resolver la cuestión Redrado en el Congreso. Como además, cuando comience el tratamiento, la Comisión Bicameral se tomaría un largo tiempo para escuchar a testigos y así definir la situación del titular repuesto en el Central, el caso Redrado podría extenderse, quizá, hasta mayo.

Ante las circunstancias, el titular del BCRA aclaró además que ejercerá a rajatabla el artículo 10 de la Carta Orgánica de la entidad, donde se asegura que el presidente tiene la potestad de manejar y administrar el banco en todas sus escalas. Esto incluye, aclaró Redrado a sus colegas de directorio, sostener un contacto permanente con el gerente general del BCRA en cuestiones de máxima responsabilidad, como monitorear la mesa de dinero del banco, incluyendo en días complejos cuando haya que decidir comprar o vender dólares, o tareas más domésticas. Entre ellas, resolver las cuestiones vinculadas con la cafetería, tema sobre el que el directorio rebelde quería avanzar.

Algún director del Central tendrá este fin de semana una misión imposible: explicarles a los Kirchner en Olivos la posición de Redrado, y las serias posibilidades de que el operativo cerrojo y acorralamiento no tenga los resultados esperados, al menos por el momento, y que la renuncia inminente tan deseada deba incluso esperar. Los directores descartan tener que soportar las iras iniciales y esperarán más instrucciones para la próxima semana.

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