Taiana se reunió ayer con el vicecanciller chino Wu Hailong. Allí se avanzó en la agenda del encuentro entre Cristina de Kirchner y Hu Jintao.
Shanghái - Cristina de Kirchner realizará finalmente el 13 de julio su visita oficial a la República Popular China, en el viaje que, al menos en lo económico y comercial, puede convertirse en la salida al exterior más importante de su gestión. Es que las relaciones bilaterales involucran a más de u$s 8.000 millones, y está en juego la posibilidad de continuar abriendo el principal mercado en expansión del mundo para las ventas de productos primarios, alimentos y algunas manufacturas argentinas; claro que siempre y cuando se cierren los conflictos comerciales cruzados de los últimos tiempos. Ese objetivo tendrá el viaje presidencial.
La confirmación de la cumbre se la dio ayer oficialmente el vicecanciller chino Wu Hailong al ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, en el marco de la visita del canciller a esta ciudad para inaugurar el «Día Argentino» en la Expo Shanghái 2010 (ver aparte). Ambos funcionarios avanzaron también en lo que será la agenda de la reunión que tendrán en Pekín Cristina de Kirchner y Hu Jintao y que incluye alcanzar una solución al conflicto comercial por las exportaciones argentinas de aceite de soja, la negociación por la aplicación (a los ojos locales masiva) de sanciones antidumping contra los envíos chinos al país y un nuevo tema que se sumará a la agenda económica de los dos países. Se trata de la venta de Pan American Energy (PAE) por u$s 3.100 millones a manos de la China National Offshore Oil Company (CNOOC), y la posibilidad de que la nueva empresa avance en el futuro sobre YPF.
El viaje de Cristina a China se extenderá entre el 12 y el 16 de julio, y abarcará, además de la cumbre con Jintao en Pekín, una reunión (ya en preparación) entre altos representantes económicos y potenciales inversores de ambos países. También la Presidente visitará la Expo 2010 y recorrerá el pabellón argentino, uno de los más visitados de la muestra que terminará en octubre. Originalmente la reunión debió haberse concretado en febrero. Sin embargo, en esos días la Presidente decidió suspender el viaje, debido a lo que pudiera hacer en Buenos Aires el vicepresidente Julio Cobos, en medio de la tormenta desatada por el conflicto por el uso de las reservas del Banco Central para garantizar el pago de deudas.
Luego, ambos Estados se trenzaron en una batalla comercial por las trabas para las exportaciones de aceite de soja hacia China y la aplicación de sanciones antidumping en la Argentina. Según los negociadores del Gobierno nacional, ambos problemas estarían en camino de solución, y cuando Kirchner esté en China, se anunciarán ampliaciones de acuerdos comerciales.
La intención es que los dos Estados relancen así en julio la «asociación estratégica» firmada por Néstor Kirchner y Jintao en 2004 en Buenos Aires. En la interpretación de la Cancillería argentina, China ve al país como su socio latinoamericano más importante, por encima de México (al que ve más cercano a Estados Unidos) y Brasil (con el que compite a nivel mundial como integrantes del grupo BRIC, con Rusia y la India).
Puntualmente, los temas que ambas cancillerías están cerrando para la visita oficial de Kirchner, y que fueron hablados ayer por Taiana y Hailong, son los siguientes:
Exportaciones de aceite de soja. Según la interpretación argentina, nunca China puso trabas a estas operaciones como consecuencia de la suspensión del viaje de Kirchner de febrero, sino porque quiere comenzar a producir su propio aceite. Además considera la Cancillería argentina, que, en el fondo, China tendría razón al aplicar sanciones, ya que las exportaciones de este producto desde el país tendrían un alto contenido de Exano (entre 400 y 700 partes por tonelada cuando lo permitido no sería más de 100). Lo que actualmente está negociando la Argentina con China, y que se cerraría antes de la presencia de Kirchner en ese país, es que las autoridades locales bajen la exigencia (a un nivel de 300 partes por tonelada) y los exportadores argentinos se comprometan a respetarlo en el futuro. Para la Argentina es un tema fundamental: están en juego más de u$s 2.500 millones de dólares en envíos anuales, y sólo ante la seguridad de un final feliz en la disputa, el viaje presidencial queda confirmado.
Sanciones antidumping. Según la visión China, la Argentina acumularía (con unas 30 sanciones) el 60% de las trabas a los envíos de ese país en toda América Latina, y sería el Estado de la región que más sanciones de este tipo aplicaría. Además, el Gobierno chino, se queja de los problemas que habitualmente impone Guillermo Moreno y sus delegados para el ingreso de productos orientales, tales como apertura indiscriminada de contenedores y demoras en la entrada al país de la mercadería autorizada. Los negociadores argentinos le asegurarán a China la normalización de la situación y la discusión cara a cara de los sectores donde el país encuentra que puede haber problemas serios para los productores locales. La idea de la Argentina, es lograr con China un acuerdo similar al firmado con Brasil, donde este país se autolimita y acepta cupos automáticos en sectores sensibles. La Argentina le recordará a China que las importaciones con problemas no representan más del 4% del comercio bilateral.
Venta de PAE. El Gobierno quiere hablar en directo con las autoridades chinas sobre la operación de venta del 50% de la empresa de los Bulgheroni a manos de la estatal CNOOC por u$s 3.100 millones cerrada en febrero pasado. Puntualmente, la intención de la Presidente es discutir la veracidad de la profecía de los vendedores argentinos, sobre un futuro avance chino en YPF. Hay antecedentes sobre el tema. El año pasado hubo un primer intento de llegada de China a la petrolera argentino-española, cuando desde la National Petroleum Corp hubo aproximaciones serias de compra de acciones de YPF en la Bolsa de Nueva York, operación que finalmente se frustró. El Gobierno argentino ve con recelo la operación de venta de PAE por parte de Bridas, pero quiere transformar la desconfianza en virtud y analizar las posibilidades de inversiones en el exterior que podría aportar la nueva joint venture dentro y fuera del país. Obviamente quiere saber Cristina de Kirchner si son ciertas las anticipaciones de avances de China sobre YPF. Los chinos buscan además buena sintonía petrolera con la Argentina, ya que necesitan ampliar los negocios de PAE en el país.
La llegada de Cristina de Kirchner a China buscará además cerrar la posibilidad de otros acuerdos comerciales como la apertura del mercado de carnes a ese país (siempre que después Guillermo Moreno permita la salida de los embarques).
*Enviado Especial
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