9 de enero 2009 - 00:00

Reflotan sueño de que paguen deuda de u$s 2.300 M

Herencias malditas: por préstamos del tercer Juan Domingo Perón y del primer -y único- Raúl Alfonsín, el Gobierno cubano le adeuda a la Argentina unos 2.300 millones de dólares que, técnicamente, están en categoría de default porque la isla no paga ni muestra interés en pagar.
Como en cada encuentro bilateral, la Argentina volverá a plantear en la visita presidencial a Cuba su reclamo por esa deuda que, en su origen, fue de 800 millones -unos 500 en los 70 y 300 más en los 80- y en la actualidad supera los u$s 2.300 millones.
Esa deuda, que se administra a través del BICE, está en situación «estable» aunque creciendo por la aplicación de intereses. Hace tiempo que los funcionarios cubanos practican el ejercicio de la distracción para no hablar del tema. Nada para decir.
Esta vez, la comitiva argentina evaluará otras alternativas ante lo que parece inevitable: por el volumen, y la situación económica de la isla, la deuda cubana es «impagable». No se admite oficialmente pero, con números en la mano, esa posición es obvia.
Un dato para comparar: por año, las exportaciones de la Argentina a Cuba rondan los 100 millones, mientras que de la isla se importan unos 3 millones. En 2008 quizá la cifra sea menor: Venezuela se encargó del tema combustibles, que antes obtenían en la Argentina.
De todos modos también se descartan otras opciones que fueron, tiempo atrás, sugeridas. «Nada de quita ni de perdonarle la deuda», dijo ayer un integrante de la comitiva. Todo, igual, queda supeditado a otros asuntos: ¿deuda a cambio de un pasaje para Hilda Molina?
Otro canje
Sin posibilidad de cobro, el Gobierno argentino buscará alguna opción para recuperar siquiera en cuentagotas, y «en especies», parte de los 2.300 millones que adeuda el Gobierno cubano.
Se analiza una alternativa: que la administración de Raúl Castro otorgue concesiones, permisos o crédito fiscal a empresas argentinas, algunas quizá de capitales mixtos, en Cuba. Se trata de una posibilidad en exploración y, por tanto, todavía imprecisa.
De hecho, de la comitiva oficial participan unas 100 empresas argentinas de origen diverso: metalmecánica, servicios, alimentación y logística. Un apartado especial refiere a los laboratorios farmacéuticos que tienen, o quieren tener, negocios en Cuba.
De hecho, en el temario oficial de la visita de Cristina de Kirchner hay un ítem referido a la creación de un centro de investigación argentino-cubano para el desarrollo de productos farmacéuticos y de vacunas.
Hay, como siempre, asuntos de energía y transporte, lo que justifica la presencia de Julio De Vido en la gira, que tendrá como segunda y última escala la Venezuela de Hugo Chávez. Se sabe la pasión que el ministro tiene por el Caribe.
Taiana graficó ayer el viaje como un paso para «seguir trabajando entre el sector público y el privado para la diversificación de mercados y productos, con mayor diferenciación y valor agregado, incrementando volúmenes y buscando la consolidación de una cultura exportadora».

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