9 de septiembre 2015 - 00:00

Refugiados: plan de Merkel choca con la xenofobia en varios países

Los refugiados continuaban llegando de a miles a las islas griegas. La ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, calcula que son 30.000 las personas que esperan ser trasladadas al continente, de las cuales 17.000 se hallan en Lesbos.
Los refugiados continuaban llegando de a miles a las islas griegas. La ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, calcula que son 30.000 las personas que esperan ser trasladadas al continente, de las cuales 17.000 se hallan en Lesbos.
Berlín, París y Bruselas - Alemania se comprometió ayer a recibir cada año medio millón de refugiados para aliviar la crisis en la Unión Europea y presiona para que otros miembros del bloque imiten la medida, en momentos que varios países de la región se resisten a abrir sus puertas o sólo aceptan cristianos.

Para ilustrar la magnitud del desafío que enfrentan los gobiernos, el presidente de la Unión Europea, Donald Tusk, advirtió que el "éxodo" podría durar años. "La ola de migración no es un incidente aislado sino el principio de un éxodo real, lo que significa que tendremos que tratar con este problema en los próximos años", aseguró Tusk. "Tenemos que concentrarnos en el combate contra el tráfico de seres humanos y los traficantes", a los que Tusk calificó de "asesinos".

A su turno, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, exigió a la Unión Europea que otorgue un trato igualitario a todos los inmigrantes. "La gran mayoría de las personas que llegan a Europa son refugiados que huyen de guerras y violencia, que tienen el derecho de pedir asilo, sin alguna forma de discriminación", afirmó Ban, de acuerdo con un comunicado.

Alemania, la principal economía del continente, se comprometió a recibir a 500.000 refugiados cada año a medio plazo y la canciller Angela Merkel vaticinó que su llegada cambiará profundamente el país. Además, advirtió que la propuesta del presidente de la Comisión Europea para recibir a 120.000 refugiados en los países del bloque "es sólo un primer paso" porque el número de refugiados es muy variable. Según el plan de Jean-Claude Juncker, que será presentado hoy, Alemania tendría que acoger a 31.000 personas, Francia 24.00 y España casi 15.000.

Pese a la predisposición de las autoridades centrales, en los países receptores como Francia, arrecian fuertes polémicas internas. El ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, condenó ayer las declaraciones de alcaldes que se dijeron dispuestos a recibir solamente a refugiados cristianos. "No entiendo esa distinción, la condeno y me parece funesta...", dijo. "Los cristianos de Oriente deben ser recibidos, pero hay también musulmanes que sufren persecuciones y miembros de otras minorías (perseguidos) con igual grado de barbarie", agregó.

Algunos alcaldes franceses se dijeron dispuestos a recibir refugiados en sus comunas, a condición de que sean de confesión cristiana. Uno de ellos justificó su postura invocando el riesgo de recibir "terroristas".

Muchos de los gobernantes que se niegan a recibir refugiados en su terrotorio aducen que el Estado Islámico se estaría infiltrando entre los desesperados. De hecho, tanto el EI como el grupo Al Nusra, cercano a Al Qaeda, robaron recientemente unos 3.800 pasaportes en Siria. La alarma llegó a España a través de Turquía.

La división más contudente entre los 28 países del bloque quedó plasmada por la votación en Hungría de un proyecto de ley para acelerar la construcción de un muro en la frontera con Serbia, para impedir la llegada de migrantes. En los últimos días, el jefe de Gobierno húngaro, Viktor Orban, volvió a pintar ante los ojos del mundo su visión del apocalipsis. Millones de personas de Oriente tomarán Occidente y "descubriremos de repente que seremos la minoría en nuestro propio continente", sostuvo. Por lo tanto, "si dejamos entrar a todos, eso significa el fin de Europa".

Por su parte, el Ministerio de Inmigración de Dinamarca publicó un aviso en varios periódicos del Líbano para desalentar a los refugiados a viajar a su país. "Dinamarca decidió incorporar medidas más estrictas para los refugiados", se lee en el aviso, que además indica que el país recortó sus fondos para refugiados "hasta un 50 por ciento".

El Gobierno liderado por el liberal Venstre asumió el poder en junio con la promesa de establecer mayores controles y disposiciones de asilo más estrictas ante el aluvión de refugiados.

Por su parte, el presidente polaco, Andrzej Duda, dijo ayer que está en contra de las cuotas de refugiados impuestas a los Estados miembros de la UE y lamentó que no se estén atajando las causas que ocasionaron la actual crisis. "En Europa se habla todo el tiempo sobre combatir los resultados y muy poco de cómo liquidar las razones. Europa está en una especie de círculo cerrado", opinó Duda.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero