30 de junio 2017 - 00:00

Relato salvaje: seguridad de la Rosada, en jaque

ANTICIPO. Este diario relató las internas por la seguridad presidencial.
ANTICIPO. Este diario relató las internas por la seguridad presidencial.
La escena bien pudo haber terminado con la Casa de Gobierno estallando en mil pedazos, si el desocupado que ingresó con su vehículo por la rampa de acceso principal luego de tumbar el portón metálico sobre la calle Balcarce en la madrugada del 21 de junio, hubiese sido integrante de una organización terrorista. Afortunadamente, en el auto no había explosivos, sólo un perro, y su conductor no pertenecía al Estado Islámico, sino que se trató de un hombre de 41 años, oriundo de la provincia de Formosa, quien vivía con su familia en la localidad bonaerense de Lanús.

El hecho, que recién cobró trascendencia ayer cuando se difundieron los videos de seguridad donde se reconstruye la escena, puso otra vez en la mira a los dispositivos de seguridad que se encargan de proteger al Presidente de la Nación, en este caso al que tiene a su cargo la Casa Militar. Por esta razón, el juez federal Sergio Torres -a cargo de la causa que investiga el incidente, requirió al general José Luis Yofre, a cargo de la dependencia. que le presente un plan de medidas "en el corto, mediano y largo plazo" para el incremento de la seguridad en la sede presidencial luego del choque del Renault 21 contra las mismísimas puertas de la sede gubernamental.

El magistrado le requirió que presente por escrito las "medidas que habrán de adoptarse en el corto, mediano y largo plazo en torno a la seguridad de la Casa Rosada y de los funcionarios y empleados que allí cumplen funciones laborales", según la resolución. Torres aludió a la "magnitud de lo acontecido en la sede del Poder Ejecutivo".

Según explicaron fuentes judiciales, el conductor del vehículo permanece alojado en la cárcel de Ezeiza, tras comprobarse que estuvo tres años bajo tratamiento psiquiátrico y que había dejado de tomar su medicación. También se constató, en un allanamiento a su vivienda, que tiene certificado de discapacidad, documento que fue secuestrado por la Justicia.

"Lo que ocurrió fue gravísimo porque quedó en evidencia que de haber habido un grupo terrorista intentando atentar contra la sede de Gobierno, estaríamos en presencia de un desastre", confió a Ámbito Financiero un funcionario de Gobierno con llegada al área presidencial. El hecho no pasó a mayores y hasta tuvo ribetes tragicómicos. El involucrado, con problemas mentales evidentes, estaba desocupado y atravesando una profunda depresión. En la madrugada del 21 de junio, mientras paseaba a su can, fue asaltado en inmediaciones de su domicilio por tres malvivientes para robarle las zapatillas. Luego de resistirse, el hombre tomó a la mascota, subió a su auto y se dirigió rumbo al centro, donde perpetró el "atentado". Las imágenes muestran la escasa resistencia que presentó el único efectivo a cargo de la seguridad que se acercó hasta las escena, quien llamó inmediatamente a los refuerzos. Al tratar de neutralizar el supuesto ataque, los policías fueron mordidos por el animal, que defendió a su amo a mordiscón limpio, en una escena propia de la película Relatos Salvajes.

Mauro Federico

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