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Renunció jefe penitenciario tras la fuga de 13 presos
El boquete que construyeron en la celda para escapar tiene un metro de profundidad y entre 2 y 3 metros de longitud.; Al salir caminaron 30 metros hasta el primer alambrado perimetral y luego 40 metros más atravesando otros tres alambrados.
Tras la fuga, el director del Servicio Penitenciario, Víctor Hortel, desplazó a 19 funcionarios del penal y luego presentó su renuncia. El ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak, confirmó ayer la designación de Alejandro Marambio como nuevo director del SPF.
Antes de renunciar, Hortel explicó que, para concretar la fuga, tiene que haber existido "complicidad interna". El hecho se produjo pasada la 1 en el pabellón B, del módulo 3, del Complejo Federal I de Ezeiza, según detalló Hortel en una conferencia de prensa que brindó en el penal y en la que calificó al hecho como "cinematográfico". "La fuga se produjo desde la celda número 22, mediante la realización de un boquete en el suelo que es de concreto, de hormigón armado", detalló el jefe del SPF.
"Ustedes saben -agregó- que es un complejo de máxima seguridad, por lo que esta fuga no se podría haber llevado a cabo sin complicidades internas y sin una logística y apoyo externo".
Por tal motivo, anunció el desplazamiento de 19 penitenciarios que estaban a cargo de la seguridad del penal, entre ellos el jefe del Complejo Penitenciario I, y además informó que presentó su propia renuncia ante el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak. Luego, dijo que las fuerzas de seguridad ya recuperaron a "dos de las trece personas fugadas" y que aún se busca al resto.
El director detalló que para poder realizar el boquete los presos debieron romper casi 30 centímetros de hormigón armado y añadió que la tierra acumulada para la realización del túnel todavía no fue hallada. "A partir de ese boquete se construyó un túnel de aproximadamente un metro de profundidad y de entre dos y tres metros de longitud, a través del cual -los reclusos- salieron a la parte exterior del módulo". Describió además, que los presos recorrieron desde allí "aproximadamente treinta metros hasta el primer alambrado perimetral y luego cuarenta metros más atravesando otros tres alambrados perimetrales de seguridad. En cada uno de ellos se detuvieron para abrir un hueco, cortando o abriendo los alambres", explicó.
"A nuestro entender surge claramente con estos elementos que por lo menos corresponde sospechar de la complicidad interna del personal penitenciario. Esto porque en virtud del hueco y del túnel entendemos que es un trabajo que se realiza al menos con dos días de tareas y que también fueron necesarias herramientas a las que los internos no acceden normalmente".
Hortel consideró que "los celadores no cumplieron su tarea de verificar los lugares de alojamiento", que "los inspectores y jefes no supervisaron esa tarea" y que "el personal de requisa tampoco encontró las herramientas utilizadas".
También responsabilizó al personal a cargo de la seguridad externa y se refirió entre ellos a "los soldados que estaban apostados en dos puestos a cincuenta metros, que debieron haber visto los movimientos y no lo hicieron".


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