3 de marzo 2011 - 00:00

Repelen audaz ataque de Gadafi para recuperar zonas petroleras

En la foto de la izquierda, un niño mira el traslado de un herido en el hospital de Brega, una de las ciudades que Muamar Gadafi intentó recuperar, sin éxito. A la derecha, egipcios tratan de cruzar la frontera con sus pertenencias.
En la foto de la izquierda, un niño mira el traslado de un herido en el hospital de Brega, una de las ciudades que Muamar Gadafi intentó recuperar, sin éxito. A la derecha, egipcios tratan de cruzar la frontera con sus pertenencias.
Trípoli - Las fuerzas leales al régimen libio, que incluyen mercenarios, vieron frustrado su intento de recuperar ciudades estratégicas del este y el oeste, tras duras batallas contra los grupos rebeldes. Además, en momentos en que Europa y EE.UU. debaten sobre cómo desestabilizar a Muamar Gadafi, éste advirtió que habrá «miles de muertos» si la OTAN interviene en el país.

En una de las batallas más relevantes, los combatientes del Gobierno intentaron reconquistar Brega -una ciudad portuaria con una inmensa instalación petrolera y un aeropuerto- ubicada sobre la costa mediterránea, pero terminaron huyendo tras hallar una dura resistencia de los rebeldes y enfrentarse con ellos durante horas.

En el combate, proyectiles de artillería cayeron en el mar y un avión bombardeó un campus universitario donde estaban apostados varios rebeldes, informó la cadena de noticias CNN, en base a declaraciones de testigos. Al menos cinco disidentes murieron en los enfrentamientos. «La sangre de los mártires no se derramará en vano», gritaban los detractores del régimen.

Este asalto había comenzado a la madrugada con la llegada de unas 50 camionetas 4x4 llenas de tropas de Gadafi armadas con fusiles. Las fuerzas tomaron por sorpresa a un pequeño grupo de combatientes rebeldes y en un primer momento habían tomado el puerto, el aeropuerto y la instalación petrolera, informó la cadena Al Yazira. Por la tarde, tras ser cercadas las fuerzas progubernamentales se retiraron de sus posiciones y huyeron.

También ayer, aviones de la Fuerza Aérea, controlada por Gadafi, bombardearon un depósito de municiones en la ciudad rebelde de Ajdabiya, a 70 kilómetros de Brega, dijeron testigos citados por la misma Al Yazira.

En el frente oeste, por segundo día seguido, soldados y milicianos pro-Gadafi atacaron Al Zauiya, A unos 50 kilómetros de Trípoli; se trata de la ciudad controlada por rebeldes más cercana a la capital, pero los opositores volvieron a repeler la ofensiva, informó CNN.

En un show de las mismas características bizarras que sus últimas apariciones, Gadafi, de 68 años, en el poder desde 1969, insistió ayer en que no se irá «nunca» del país y juró que sus fieles resistirán «hasta el último hombre y la última mujer». «Miles de libios morirán en caso de intervención de EE.UU. y la OTAN», aseveró.

«Gadafi no tiene función oficial para renunciar. Gadafi es un símbolo», reiteró como un disco que se repite el coronel cuyo único título es el de «Guía de la revolución», al conmemorar el 34ª aniversario de la instauración de la «Jamahiriya» (Estado de las Masas Árabe, Popular y Socialista) ante un auditorio que lo ovacionaba.

Gadafi agitó nuevamente el espectro de la red islamista Al Qaeda como responsable de la rebelión y amenazó con sustituir a las petroleras occidentales por compañías de China e India.

Ante esta situación, un vocero de la oposición libia llamó por su parte a la ONU a autorizar ataques aéreos contra las fuerzas de Gadafi. «Llamamos a las Naciones Unidas y a cualquier organismo internacional responsable a (autorizar) bombardeos contra las posiciones y los feudos de los mercenarios», declaró Abdel Hafiz Ghoqa desde Bengasi (bastión de la rebelión, 1.000 km al este de Trípoli).

La disidencia, que pasó de ser un movimiento insurreccional a formar una autoridad paralela, pensaba hasta ahora que una intervención extranjera podía deslegitimar al movimiento, pero surgen opiniones divididas al respecto que marcan grietas en el antigadafismo.

El exministro de Justicia Mustafá Abdeljalil, que se pasó a las filas de la oposición, anunció el domingo en Al Baida (este) la creación de un consejo de transición, pero al día siguiente los revolucionarios de Bengasi dieron a conocer la formación de un consejo independiente, sin decir quiénes lo integraban.

Luego, los insurgentes de Bengasi crearon un consejo militar, germen de un futuro ejército de liberación. Pero no dispone de un comando unificado.

Otras voces que abandonaron el régimen claman por un ataque a las pistas de aterrizaje de los aviones.

Mientras tanto, dos buques de guerra estadounidenses -el portahelicópteros USS Kearsarge y el portaaviones USS Entreprise- entraban en el Mediterráneo para posicionarse frente a las costas libias.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA y Ámbito Financiero