El mandatario "está preocupado", reconoció, tras la reunión con los diplomáticos extranjeros en la Cancillería, el vicecanciller panameño, Luis Miguel Hincapié.
Lo que inquieta al Gobierno tiene dos facetas: por un lado, el daño a la imagen del país como un supuesto paraíso financiero; por el otro, la vulnerabilidad de estudios como Mossack Fonseca ante filtraciones de sus documentos reservados.
Varela se dirigió ayer a la Nación en una cadena de radio y televisión para abordar el caso Panama Papers. Hasta el momento, sólo se había referido al escándalo al responder a preguntas de periodistas en actos oficiales ordinarios. "El llamado que hago a los países de la OCDE es el de regresar a la mesa del diálogo y buscar acuerdos y que no se use esta coyuntura para afectar la imagen de Panamá, porque eso no lo vamos a aceptar", dijo.
La publicación el pasado domingo de la base de datos de la firma panameña Mossack Fonseca, especializada en la gestión de patrimonio y en la creación de compañías offshore, ha colocado a Panamá en el ojo del huracán.
Desde ese día, las autoridades panameñas insistieron en que se está atacando injustamente al país porque en la filtración se mencionan 21 naciones y jurisdicciones, pero la atención se centró soló en Panamá.
El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, calificó a Panamá como "el último gran reducto" para ocultar fortunas offshore, mientras que Francia anunció que volvería a colocarlo en la lista de Estados y Territorios No Cooperativos (ETNC) en materia fiscal.
| Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero |


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