- ámbito
- Edición Impresa
Reposo: faltan sólo cinco votos para mayoría K en el Senado
El porteño Samuel Cabanchik y los fueguinos María Rosa Díaz y Osvaldo López integran el lote de aliados imprescindibles del bloque kirchnerista de Miguel Pichetto para blindar en el Senado la designación de Daniel Reposo como nuevo procurador general.
Luego de la renuncia del camporista Esteban Righi presentada ante Cristina de Kirchner, se activó el mecanismo para designar un nuevo procurador general, una de las cabezas del Ministerio Público encargada de ejercer la acción penal pública y coordinar la tarea de los fiscales federales. De acuerdo con el artículo 5º de la Ley Orgánica 24.946 del Ministerio Público, sancionada en 1998, ese funcionario debe ser designado «por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes».
De todas formas, el kirchnerismo senatorial tendrá tiempo para generar adhesiones de senadores con potenciales necesidades básicas insatisfechas. La propuesta del PEN deberá ser ingresada en una sesión del Senado, luego será girada a la Comisión de Acuerdos y una vez emitido el dictamen, pasará al pleno donde deberá ser aprobada por las dos terceras partes de los legisladores presentes. En caso de asistencia perfecta de los 72 senadores -el peor escenario para el kirchnerismo-, el bloque del Frente para la Victoria deberá ampliar sus poder de voto de 33 legisladores propios hasta 48 voluntades, es decir sumar al menos 15 aliados.
El manual de política parlamentaria indica que en estos casos lo más recomendable es «ausentar» a algunos opositores resbaladizos para bajar la base de cálculo de los dos tercios. Y, especialmente, operar sobre las necesidades de los gobernadores provinciales para influir sobre los senadores que representan a esos distritos. A los 33 senadores kirchneristas, la Casa Rosada suma una decena de aliados: el porteño Samuel Cabanchik (ex ARI), los fueguinos Díaz María Rosa y Osvaldo López (ARI) -que responden a la mandataria Fabiana Ríos-, la santafesina cristinista Roxana Latorre -exreutemista-, el popular neuquino Horacio Lores, los correntinos Josefina Meabe y José Roldán -alineados con el gobernador Ricardo Colombi-, el riojano Carlos Menem, y el renovador salteño Juan Pérez Alsina, cuyo partido cogobierna Salta con Juan Manuel Urtubey. En ese lote, el oficialismo también prevé operar sobre las voluntades de Carlos Reutemann y del santiagueño Emilio Rached, quien se hizo opositor en tiempos de Julio Cobos pero depende del gobernador radical K, Gerardo Zamora. Los casos más frágiles son los de Reutemann, quien juega en soledad y sin padrinazgos políticos, y Rached, quien está alineado en la Cámara alta con el bloque UCR, Luis Petcoff Naidenoff. Pérez Alsina también es un objetivo crítico. Está encuadrado en el Peronismo Federal residual, colectivo que sufrió el destrato del kirchnerismo al ser desplazado de la vicepresidencia primera de la Cámara para ubicar en ese cargo al cordobés Luis Juez, del Frente Amplio Progresista de Hermes Binner. En caso de confirmarse este escenario de 10 aliados extras, el Frente para la Victoria acariciaría los 43 votos en el recinto, tan sólo cinco menos de los necesarios para alcanzar los dos tercios de la Cámara. Si la asistencia no es perfecta y se ausenta alguno de los 72 legisladores, el bloque kirchnerista quedaría al borde de blindar la designación de Reposo, más allá del rechazo de la UCR, el Peronismo Federal, el FAP y la Coalición Cívica.
Mientras tanto, Cristina de Kirchner ordenó blindar a Amado Boudou en el Senado, luego de la conferencia de prensa donde el vicepresidente denunció una presunta operación mediática a cargo del juez Daniel Rafecas -quien lejos de los micrófonos y los chats se autodefine «nestorista»- para involucrarlo en el caso Ciccone. Tanto que ayer el bloque del FpV que preside Pichetto emitió un comunicado: «el bloque de senadores del Frente para la Victoria expresa que es vergonzoso el ataque mediático, político y judicial al que está siendo sometido Amado Boudou. Además, estima que el mismo no debe ser interpretado en términos personales contra Boudou, sino como un ataque de los poderes monopólicos buscando debilitar un proyecto político que está transformando la Argentina a partir de la presidencia de Néstor Kirchner y profundizado por las políticas de la Presidenta de la Nación. Alentamos al vicepresidente a continuar acompañando a la Presidenta con toda la fuerza y el coraje que demuestra y demostró en la conferencia de Jueves Santo». El respaldo de Cristina de Kirchner no es sorpresivo. Ya lo hizo incluso con el moyanista Mariano Recalde para respaldar su cuestionada gestión al frente de Aerolíneas Argentinas, empresa donde todavía está pendiente el desembarco del exdiputado Gustavo Marconatto como virtual interventor de la compañía. Recalde se niega a convocar al directorio para formalizar esa designación y Marconatto ya puso a disposición de Carlos Zannini su renuncia si el joven moyanista continúa bloqueando la orden presidencial.


Dejá tu comentario