Muchas de las empresas radicadas en la zona se presentaron en procedimientos preventivos de crisis para evitar despidos. El consumo cayó el 40%.
"Nadie va a trabajar en bicicleta y taco aguja". La frase de Verónica Sánchez, presidente de la Cámara de Restaurantes, grafica la desolación que vive Puerto Madero. Porque prácticamente la única forma de llegar a la zona hoy es en bici o a pie.
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Desde que comenzó la construcción de la megaobra del Paseo del Bajo en 2017, el consumo de los restoranes cayó el 40%. Por esta razón más del 50% de las empresas radicadas en la zona se presentaron en procedimientos preventivos de crisis para evitar así despidos de empleados.
"Por un lado, la situación general de la economía complica a la gastronomía. Por otro, si bien celebramos la autopista como obra, las cosas se están haciendo de una manera que generan mucho daño. Es todo un caos", explicó Sánchez.
Según el Gobierno porteño, se espera que las obras estén terminadas para 2019.
Mientras tanto se removieron plazas de estacionamiento, lo que perjudica el caudal de gente que se traslada hasta Puerto Madero para comer, a la vez que se cortaron calles o cambiaron su circulación. De esta manera el consumo se vino abajo.
Por otro lado empresarios gastronómicos denuncian que una obra de semejante envergadura, genera muchas veces cortes de luz en los locales, lo que los perjudica de sobremanera.
El Paseo del Bajo es uno de los proyectos más ambiciosos del Gobierno de la Ciudad. Una vez finalizado, se prevé que el tránsito pesado corra por un tramo de la autopista, que unirá la 25 de Mayo y la Buenos Aires-La Plata con la Arturo Illia. En tanto, el tránsito liviano lo hará por otros cuatro carriles, lo que se supone descongestionará mucho la zona.
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