Una fuente oficial iraquí, que pidió el anonimato, informó que, además de evitar un genocidio entre la población, la operación permitió al Ejército controlar una zona estratégica que une varias ciudades y localidades importantes. Otro objetivo era evitar que los extremistas sunitas perpetraran una masacre entre la mayoría chiita y turcomana que vive en Amirli, de unos 15.000 habitantes y a unos 200 km al norte de Bagdad, a la que consideran "apóstata", tal y como ya hicieron con los yazidíes.
Las fuerzas iraquíes recuperaron ayer durante la misma operación las poblaciones cercanas de Al Salam, Yankaya y Anyana, además de cuatro centros rurales.
Una fuente de la inteligencia militar destacó que la resistencia de la población local impidió que los islamistas invadieran la ciudad, pese a las ofensivas que habían lanzado para ocuparla. Agregó que las fuerzas iraquíes se basaron en el "elemento sorpresa" y en evitar desplazarse por las carreteras habituales que estaban llenas de artefactos y minas.
Durante la operación, la aviación iraquí, que apoyó a las fuerzas terrestres, lanzó 20 bombardeos aéreos contra las posiciones yihadistas. En la ofensiva murieron al menos nueve soldados y dos combatientes voluntarios, mientras que las fuerzas iraquíes mataron a 16 yihadistas.
Por su parte, el Gobierno alemán acordó ayer enviar misiles antitanque y ametralladoras a los kurdos que luchan contra el EI en el norte de Irak.
| Agencias EFE y AFP |


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