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Revés para Obama: deja el poder el presidente palestino moderado
El líder palestino, Mahmud Abás, anunció ayer por TV su renuncia a buscar un nuevo mandato en enero por la imposibilidad de hacer avanzar el proceso de paz. El discurso de este líder moderado estuvo lleno de reproches a EE.UU., Israel y sus enemigos internos.
«No tengo intención de presentarme como candidato en las elecciones, no es algo negociable», aseguró Abás en una alocución en la que atribuyó su decisión al fracaso de las negociaciones, sobre las que dijo que «no hay ninguna señal concreta de progreso».
En su discurso de media hora, transmitido en directo por televisión, el presidente palestino acusó a Israel de proseguir «su expansión en Jerusalén Este, incluso bajo la mezquita de Al-Aksa».
Asimismo, se dirigió al pueblo israelí, al que advirtió que «la paz es más importante que ningún capital político o coalición de Gobierno», en alusión a la negativa del primer ministro Benjamín Netanyahu a frenar el crecimiento de los asentamientos en territorio palestino.
Se refirió, además, a EE.UU., un país del que dijo que «hemos buscado como amigo», en una velada crítica a la administración del presidente Barak Obama, a la que en círculos palestinos se acusa de no haber presionado lo suficiente a Israel para frenar la expansión de los asentamientos.
Condenas
Abás, quien reemplazó al fallecido Yaser Arafat hace cinco años, reservó parte de sus condenas más fuertes para sus opositores de Hamás, que vencieron a su partido Al Fatah en las elecciones parlamentarias de 2006 y al año siguiente tomaron control de la Franja de Gaza violentamente.
«Las disputas internas palestinas socavan el proceso de paz», afirmó, antes de responsabilizar al movimiento terrorista de ofrecer a Israel «la excusa de que no hay un socio palestino», y de alentar con su actitud «la continuación del bloqueo de Gaza».
Según coincidieron expertos, por el momento no quedaba claro si Abás realmente se siente hastiado de la política, o solamente está siguiendo una táctica en el complejo juego de estrategias en Medio Oriente (ver nota aparte). Con una renuncia a la postulación, y el consiguiente vacío de poder, Abás pondría en aprietos. Israel, al Gobierno de EE.UU y sus opositores internos.
Entre las primeras reacciones al anuncio de Abás figuró la del ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, quien se limitó a expresar su esperanza de que la decisión «no afecte a los esfuerzos para reanudar la negociación».
Rechazo
Por su parte, Hamás rechazó la acusación. «Abás fracasó miserablemente, su discurso es un truco, una maniobra», dijo a Ismail Raduán, uno de los dirigentes del movimiento islamista en Gaza. «Todo esto es una maniobra para presionar a la comunidad internacional y a los países árabes, y para presionar a Hamás a aceptar sus términos para la reconciliación» interpalestina, agregó Raduán.
La Casa Blanca reaccionó luego. «Sentimos por Abás un respeto inmenso. Él fue para los palestinos un dirigente clave e histórico, y para Estados Unidos un verdadero aliado», indicó el portavoz Robert Gibbs.
El anuncio de Abás se produjo horas después de que dio conocer su decisión en una reunión que había mantenido con el Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Tras el encuentro, Yaser Abed Rabo, secretario general de esa instancia -máximo órgano de decisión de la OLP- rechazó el anuncio y aseguró que «para nosotros, es el único candidato» para las elecciones del 24 de enero del año próximo. Además de la presión que empezó a ejercer sobre Abás su movimiento nacionalista Al Fatah -eje de la OLP-, el presidente palestino recibió las llamadas de varios dirigentes de la región para que reconsidere su postura.
Según la prensa local, el jefe de Estado israelí, Shimón Peres, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el rey Abdala II de Jordania se pusieron en contacto en las últimas horas con él para convencerlo de que trate de renovar su mandato.
Agencias EFE y Reuters


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