Antes de seguir analizando el fracaso del "tapering" norteamericano, veamos un ejemplo más gráfico en que la senda del mercado fue por un camino distinto al de los deseos políticos. El jueves último la República Argentina, en cabeza de su ministro de Economía, firmó un acuerdo (el noveno en 58 años, lo que sugiere que bien podría haber un décimo) para cancelar las deudas que mantenía el país con el llamado Club de París, un proceso que arrancó cuando el 3 de diciembre el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció formalmente la existencia de las negociaciones. En junio de 2003, un mes después de asumir Néstor Kirchner, esta deuda ascendía a u$s 1.789 millones más u$s 553 millones por atrasos, por los que se pagarían ahora u$s 9.700 millones (a 5/7 años y una tasa del 3%/3,8% anual), implicando a grandes rasgos que la deuda creció a una tasa anual compuesta del 14,49% (tasa original del 7% + sobretasa congruente con la "multa" por moras del FMI). Este caso prácticamente se montó sobre el que sigue: el 16 de abril de 2012 la presidente Cristina de Kirchner nacionalizó el 51% del capital de la petrolera YPF, que estaba en manos de la española Repsol (que así se queda con el 6,4% del capital), sin establecer el monto de la indemnización correspondiente. El 26 de junio de 2012 la Argentina ofreció pagar el equivalente a u$s 5.000 millones (a constituirse con acciones de una nueva sociedad para la explotación de un sector del yacimiento Vaca Muerta) y el 21 de diciembre Repsol demanda ante el CIADI por u$s 10.500 millones. El 25 de noviembre de 2013 (12 días antes de que ocurriera otro tanto con el Club de París) se inician formalmente las negociaciones, que derivan en el acuerdo definitivo, y el 8 de mayo de 2014 se efectiviza el pago de u$s 5.317 millones en bonos soberanos argentinos, mayoritariamente a 10 años (que Repsol venderá por u$s 4.997 millones), cancelando el asunto. Mañana veremos la verdadera respuesta del mercado.
El Dow arrancó junio avanzando el 0,16% a 16.743,63 puntos.
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