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Rindes dispares y bajos

La campaña que en estos meses concluye sufrió el impacto de La Niña más que en otras zonas. Los rindes de trigo fueron aceptables teniendo en cuenta que el último tramo del ciclo fue difícil por la falta de humedad. El girasol terminó con buenos rindes, ya que durante la etapa de llenado de grano contó con humedad.
El maíz, en cambio, sufrió mucho la sequía que coincidió con la etapa de floración. Los lotes sembrados en fecha temprana y óptima fueron los más castigados, con plantas de porte bajo y severas fallas en la formación de grano, con muchos lotes que se destinaron a picado para forraje o al consumo de hacienda. Los lotes se sembraron entre fecha óptima y tardía, que recibieron lluvias en floración, muestran rindes muy dispares, entre 30 y 70 qq/ha. Falta aún trillar los lotes más tardíos, que pueden alcanzar rindes algo más altos.
La soja de primera también está complicada por los rindes. La superficie que se sembró en fecha temprana, en el mes de octubre, y con ciclos cortos e intermedios, muestra rindes pobres entre 15 y 27 qq/ha, con grano chico y con problemas de calidad comercial. A medida que las fechas de siembra se atrasan, con variedades de ciclo más largo, sembradas en el mes de noviembre, mejora el aspecto de los lotes, que aún no terminan de madurar. La soja de segunda sufrió mucho la falta de humedad en el inicio, tiene un desarrollo pobre y se esperan rindes bajos.
El cierre de esta campaña y los resultados, que serán de los más variados y con quebrantos a pesar de los precios más altos, condicionarán el inicio de la próxima campaña. El mercado de arrendamientos muestra a arrendadores que pretenden un alza en quintales, y arrendatarios que no convalidan alzas.
Los resultados proyectados para 2012 en campo propio y arrendado muestran al maíz mejor posicionado que la soja. Sin embargo, éste requiere una mayor inversión por hectárea, y además presenta la desventaja de tener el mercado intervenido, con precios que están por debajo de la paridad de exportación, lo cual aumenta el riesgo. El trigo también tiene el mercado intervenido, aunque el problema es mucho más acentuado. Todo esto pone límites al crecimiento de área y producción en ambos cultivos.
Sólo con mercados transparentes, en donde compitan el consumo interno y la exportación, con reglas claras y previsibles, se podrá liberar el potencial productivo para el trigo y el maíz. Con mayor inversión en fertilizantes y en tecnología se podrá retomar la senda del crecimiento en producción y saldo exportable, y la tan necesaria sustentabilidad del recurso suelo, que hoy está puesta en jaque.


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