26 de noviembre 2010 - 00:00

Río: escenas de guerra entre policías y narcos

Tras los tanques, ingresaron los efectivos de elite, que inéditamente recibieron aplausos de los pobladores. El asalto tomó por sorpresa a muchos habitantes de Vila Cruzeiro, como a dos mujeres que trataban de protegerse.
Tras los tanques, ingresaron los efectivos de elite, que inéditamente recibieron aplausos de los pobladores. El asalto tomó por sorpresa a muchos habitantes de Vila Cruzeiro, como a dos mujeres que trataban de protegerse.
Río de Janeiro - En un in crescendo que mantiene en vilo a los cariocas, un escenario de guerra se vivió ayer en la zona norte de la ciudad, donde la Policía Militar, con ayuda de vehículos blindados, recuperó una favela de manos de traficantes, que huyeron despavoridos, tras cinco días de violencia y 30 muertos.

El comandante de la Policía, Mario Duarte, puso en alerta máxima a 17.500 hombres y lanzó ayer la mayor ofensiva en respuesta a las acciones delictivas.

Poco después de las 13, hora local, un tanque aplastó a un automóvil que estaba en su camino e ingresó a la favela Vila Cruzeiro, del barrio Penha, considerado uno de los reductos principales del Comando Vermelho, la organización criminal más antigua de Río.

Otros 10 vehículos blindados, nunca antes usados en batallas en las favelas de la ciudad, también ingresaron a la zona. A sus espaldas, 150 policías de élite los seguían apoyados por fusileros navales, estos últimos con la cara pintada de negro y verde.

«En este momento, la Vila Cruzeiro pertenece al Estado, no salimos más de acá», declaró a la prensa Rodrigo Oliveira, subjefe de Operaciones de la Policía Civil de Río, luego de más de cinco horas de movilización al pie y en las laderas de la colina donde se ubica el populoso barrio pobre. «Sabíamos que esta barriada es una de las mejor armadas de Río, encontramos mucho rastro de sangre» al avanzar dentro de la comunidad, reveló.

«Dimos un paso importante, pero no hay nada ganado», evaluó a su turno el secretario de Seguridad del Estado de Río, José Beltrame. «Es importante arrestar personas, recoger drogas, es importante recoger munición. Pero es más importante sacarles el

territorio» a los traficantes, agregó. «Mañana tendremos otras acciones», sostuvo Beltrame tras el exitoso opera-tivo.

La ola de violencia comenzó el domingo cuando fueron atacadas varias estaciones de Policía e incendiadas decenas de vehículos. Hasta el momento, 30 personas perdieron la vida en los choques.

Las autoridades atribuyen estos episodios de los últimos días a una respuesta de los narcos a la creación desde hace dos años de Unidades de la Policía Pacífica, llamadas de UPPS, en 13 favelas de Río de Janeiro. Las UPPS forman parte del plan presentado en 2009 por el gobernador Sergio Cabral, un aliado de Lula da Silva, al Comité Olímpico Internacional, para garantizar la realización de los Juegos de 2016.

La jornada tuvo ribetes dramáticos. Repentinamente, varias ráfagas de disparos resonaban por Vila Cruzeiro. Los habitantes comenzaron a correr mientras bajaban la cabeza, sin saber de dónde venían los tiros. Y también se escuchaban aplausos. Eran de los habitantes del barrio que animaban a la Policía, un gesto poco común ya que normalmente evitan cualquier manifestación que pueda acarrearles represalias de los narcos.

«Aquí en Vila Cruzeiro siempre hay disparos. Los criminales circulan armados en moto. Algunos no tienen ni quince años de edad. Y ahora se han unido dos facciones rivales, la del Comando Rojo (CV) y los Amigos de los Amigos (ADA)», explicó Ana Cristina, una contadora de 36 años.

El «cuartel general» desde donde las dos bandas armadas de traficantes desafían a la Policía se instaló en esta favela, una de las doce que integran el llamado Complejo do Alemao, en la zona norte de Río y donde viven más de 200.000 personas.

Ante el avance de las fuerzas del orden, decenas de traficantes huían a pie, en moto o en auto por las colinas, una impactante imagen que fue difundida por la televisión.

«Esto es impresionante, he contado 150 delincuentes con armas pesadas huyendo, nunca se vio este arsenal en poder de los bandidos, estas imágenes son increíbles», afirmó Paulo Storani, ex capitán de la tropa de élite de la Policía carioca, conocida como BOPE, en diálogo con la TV Globonews.

La «ciudad maravillosa» quedó en estado de shock. Incluso en el centro y el sur de la ciudad, alejados de la zona norte, las calles se vaciaron de transeúntes, los trabajadores intentaban volver temprano a sus casas, las comunicaciones por las redes sociales se multiplicaban y en bares y restoranes, el público se agolpaba delante de televisores especialmente dispuestos para seguir los acontecimientos.

En otras favelas ya pacificadas por la presencia policial, los policías se mostraban tensos frente a sus puestos de vigilancia, exhibiendo armas cortas y largas, ante el temor de que los criminales aprovechen la situación para intentar recuperar sus antiguas zonas de tráfico.

Agencias ANSA, AFP y Reuters

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