29 de noviembre 2010 - 00:00

River comienza a ver el futuro con más claridad

Adalberto Román busca con quién festejar. El defensor marcó un gol de tres puntos y le dio mucho alivio a River.
Adalberto Román busca con quién festejar. El defensor marcó un gol de tres puntos y le dio mucho alivio a River.
Perdió el lujo. Escondió en un ropero el frac y lo cambió por un overol y un fratacho. Cerró la boca para no mostrar el paladar negro y en su lugar apretó los dientes.

Este River del Negro Jota Jota no luce, pero suma puntos y en este momento tan difícil, en el que todavía no pudo salir de la zona de Promoción (esta vez por sólo 2 centésimas), lo principal es ganar, como dicen los españoles «a como dé lugar».

River fue superior a Olimpo y debió ganar por más goles, pero como no arriesgó nunca, terminó defendiendo el 1 a 0 logrado por el paraguayo Adalberto Román como un tesoro.

Un cabezazo a lo Passarella, elevándose por atrás de su marcador y metiendo el cocazo fuerte y bien dirigido, que valió tres puntos y mucho alivio.

Un equipo que juega con línea de tres, pero con dos volantes defensivos que patrullan muy cerca de los defensores y con dos carrileros (Ferrari y Roberto Pereyra) que van al ataque, pero que vuelven con el volante rival hasta su área. Arriba Mariano Pavone luchando con mucho oficio y Lamela y Ortega encargados de crear, pero que también se tiran a los pies cuando hace falta.

Puntos de oro

Enfrente estuvo un Olimpo que empezó respetando mucho al rival y tratando de retrasar sus líneas para jugar de contraataque y que terminó jugando con un enganche y tres delanteros, buscando el empate. River ganó y nada más, pero ese nada más se convierte en nada menos porque pueden ser tres puntos de oro si hoy Huracán pierde con Lanús, porque saldrá de la zona roja y tendrá una semana de paz en las bromas oficinescas y de aquellos que desean fervientemente verlo sufrir.

Por este camino de la humildad y la garra van a ir recuperando su mejor nivel los grandes jugadores que tiene, y, quién sabe, termine jugando al nivel que Ángel Cappa soñó darle y no pudo.

Por ahora, en lugar de tiki-tiki, hay raspa-raspa, pero los resultados se van dando y subiendo de a poco desde el sótano donde estaba, puede recuperar la grandeza.

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