16 de marzo 2012 - 00:00

Robo bajo el mar

Los delitos también llegan a la profundidad del mar. Ayer, un grupo de delincuentes robó la campana del crucero Costa Concordia, que el último 13 de enero naufragó. Así lograron eludir una compleja gama de sistemas láser que miden los cambios en la nave y las 24 horas de vigilancia de la policía italiana.

El tema pasó ahora a manos de los fiscales, quienes abrieron una investigación para averiguar cómo fue el robo y quien fue su autor. En las últimas semanas se sospechaba que el Costa Concordia podía llegar a ser un suculento botín para los buscadores de tesoros. Los investigadores estudian la posibilidad de que más de una persona esté involucrada en el robo de la pesada campana.

Después de chocar con una roca, el crucero gigante, con 4.229 personas a bordo se hundió frente a la isla toscana de Giglio, lo que causó al menos 25 muertos.

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