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Roma fue ayer un campo de batalla
Golpizas a policías, quema de autos y destrozos varios fueron el escenario de ayer en Roma, una ciudad vandalizada por grupos anarquistas.
Medio centenar de agentes, según el ministro de Defensa, Ignazio La Russa, resultaron heridos, así como una cantidad similar de manifestantes, según fuentes del servicio de urgencias sanitarias 118, e incluso un periodista de la agencia AGI que cubría los acontecimientos.
Según la empresa municipal de Medio Ambiente de Roma, los daños causados al mobiliario urbano superan el medio millón de euros.
Desde primera hora de la mañana, estudiantes que protestaban contra la reforma universitaria aprobada por el Gobierno, desocupados, damnificados por el terremoto de 2009 en LAquila y napolitanos que protestan por la acumulación de basura en la región sureña recorrieron el centro de la ciudad con el objetivo de llegar al Parlamento y la sede del Ejecutivo.
A los manifestantes se unieron, según fuentes policiales y la prensa, grupos violentos del Black Block, de tendencia anarquista, que ya han protagonizado numerosos incidentes en otras manifestaciones, como la realizada en la reunión del Grupo de los Ocho (G-8) de 2001, en Génova, en la que murió un activista antiglobalización.
Los palacios Madama, sede del Senado; Montecitorio, de la Cámara de Diputados; Chigi, de la Presidencia del Gobierno; y Grazioli, la casa de Berlusconi, todos en el centro de Roma, fueron blindados con furgones de la Policía.
Los agentes cargaron duramente contra varios centenares de estudiantes que intentaron atravesar el cordón policial instalado en torno al Senado, después de que éstos lanzaran piedras, petardos, bombas de humo y pintura contra la sede de la Cámara alta.
Tras la carga policial, los manifestantes se dispersaron por las zonas aledañas al Senado, entre ellas la Plaza Navona y el Panteón, mientras que en la Cámara alta se cerraron todas las puertas y se pidió a los senadores que no salieran a la calle.
También en las inmediaciones del Palacio de Montecitorio, en la Plaza Venecia -el corazón de Roma- y en los alrede Palacio Grazzoli se produjeron altercados, al lanzar los manifestantes piedras, vallas y otros objetos contra los edificios.
Los altercados se registraron mientras el Senado y la Cámara de Diputados votaban, respectivamente, la confianza y las dos mociones de censura contra Berlusconi, de las que salió airoso (ver aparte).
Los manifestantes se retiraron hacia Plaza del Popolo, donde los grupos del Bloque Negro arrojaron contra la Policía tachos de basura, piedras, barras de hierro, mesitas de los bares de la zona y hasta bici
Desde la Plaza del Popolo avanzaron por Vía del Corso y calles adyacentes hacia la Presidencia del Gobierno. Los violentos levantaron barricadas en mitad de la conocida arteria de tiendas de modas de la ciudad, donde quemaron contenedores y una furgoneta de la Policía, y rompieron vidrieras.
Los manifestantes llegaron incluso a invadir la sede de Protección Civil, sin que se produjeran heridos.
El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, que acudió a la Plaza del Popolo, donde fue abucheado por numerosas personas, afirmó que la Ciudad Eterna fue «ofendida por la violencia como no ocurría desde hacia muchos años» y aseguró que es «una vergüenza» lo sucedido.
Además de Roma, también se registraron manifestaciones contra el Gobierno de Berlusconi en Milán, Turín, Palermo, Catania, Cagliari y Bari.
Agencias EFE, DPA y Reuters

