Rosca de Pascua PJ: Massa frenó en seco apuro de De la Sota

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Levó alto la rosca peronista de Pascua este fin de semana. José Manuel de la Sota logró el viernes pasado audiencia en Tigre con Sergio Massa durante un encierro que no arribó a los mejores términos. El gobernador de Córdoba llegó con la intención de ejercer presión sobre el intendente y arrancarle una definición sobre su eventual candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, pero el exjefe de Gabinete volvió a dejar en suspenso sus planes futuros. Agregó, sin embargo, un dato que tranquilizó al cordobés: la relación con Daniel Scioli alcanza niveles de desconfianza que rozan el paroxismo.

De la Sota venía de cenar cordero patagónico el jueves por la noche en el departamento de Hugo Moyano en el barrio porteño de Barracas. Con Facundo Moyano también sentado en la mesa, el gobernador de Córdoba respiró aliviado al escuchar que otro de los comensales, Roberto Lavagna, sería candidato a senador nacional por la Capital Federal. De la Sota comenzó a imaginar un armado del peronismo antikirchnerista a nivel nacional y se focalizó en el principal distrito electoral del país, la provincia de Buenos Aires, donde Massa viene masajeando una candidatura que no termina de alumbrar.

El viernes, vía el exfuncionario delasotista Horacio Miró, el mandatario mediterráneo llegó a la Municipalidad de Tigre. Massa salió del encuentro al borde del disgusto, se sintió presionado por el envión que traía De la Sota de la trasnoche pasado y sintió que le marcaban los tiempos. Sólo dejó una definición: no irá a la cola de Daniel Scioli, a quien todavía considera un personaje que no merece su confianza para articular un frente común de cara a las elecciones legislativas de octubre. Marcó, además, algunas diferencias. Cada vez que el gobernador bonaerense juega a la ambigüedad, como cuando incorporó la semana pasada a Alberto Fernández a la agrupación La Juan Domingo, al día siguiente emite un comunicado ratificando su pertenencia al proyecto nacional del oficialista Frente para la Victoria. "Yo me encargo de la gestión todos los días, ésas son las señales más importantes que necesito para crecer como político", repitió Massa una vez más ante el gobernador. Casi un mantra del norte del conurbano.

De la Sota también se llevó de Tigre una metáfora cromática: entre el amarillo y el colorado está el naranja. El éxtasis de desconfianza de Massa hacia Scioli se centra en la candidatura de Francisco de Narváez. En las clásicas reuniones en el edificio del Banco Provincia se habría emitido un pedido para colaborar con la campaña de uno de los fundadores de Unión PRO, quien el sábado pasado visitó a Jorge Macri en Vicente López. También Eduardo Amadeo, un peronista que desembarcó en el bloque PRO de la Cámara de Diputados, habría escuchado el mismo pedido el martes pasado en Villa La Ñata con Eduardo Duhalde como testigo.

La conclusión del encierro entre De la Sota y Massa fue que, de ser candidato a diputado, el gobernador de Buenos Aires será un adversario, vía el PRO y De Narváez, y no un potencial aliado. Pese a la insistencia del mandatario provincial, el tigrense aprovechó para comentar temas de gestión como la recuperación del humedal del Delta. Y le relató la gira que iniciará esta semana por Estados Unidos, Colombia y Uruguay para intercambiar experiencias con intendentes de otras latitudes. A su regreso definirá su futuro político. De la Sota advirtió sobre una inminente suspensión de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias como método de presión. Y deslizó un pedido más: Massa candidato 2013 o nada. Se expresó así para rechazar un eventual plan vinculado al armado de una lista de candidatos "massista" pero sin Massa. Resurgiría así el plan, discutido el jueves por la noche en el departamento de Moyano, de avanzar con acuerdos distritales con el PRO de Macri.

En Santa Fe, Miguel del Sel aparece como una opción, y en la provincia de Buenos Aires, vuelve a emerger De Narváez, el verdugo de la candidatura de Néstor Kirchner y Daniel Scioli en 2009.

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